La oposición franquista en Ciutat
EN 1968, estalló en Francia, y después en toda Europa, una revolución cultural conocida como la de “Mayo del 68”. Era el enfrentamiento de una generación de jóvenes, hijos de quienes vivieron la guerra europea, contra la generación de sus padres y sus instituciones. Era una lucha contra la sociedad patriarcal. Algunos eslóganes de Mayo podrían estar vigentes hoy: “¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!”, “Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí.”, “Decreto el estado de felicidad permanente”, “Cambiar la vida. Transformar la Sociedad”... y muchos otros.
Políticamente Europa se iba transformando de manera acelerada en un ambiente de crecimiento económico importante y de fe en la Unión Europea. Irlanda, Dinamarca y Reino Unido entraban en la Comunidad. La democracia era el sistema político mayoritario y solo España y Portugal estaban en manos de dictadores. Salazar, en Portugal, caería el 1974 con la famosa revolución de los claveles rojos, un gran incentivo a la oposición franquista.
La situación general española era todavía de crecimiento económico, dentro del ciclo expansivo conocido por el “milagro económico español” del 1959 al 1973, año en el cual entramos en la crisis internacional. El año 1974 la agricultura representaba el 10% del PIB, la industria el 40% y el sector de servicios el 50%. El número de turistas en España era de treinta y cuatro millones y en Mallorca de tres millones. El crecimiento de la población de 1960 a 1975 fue el más grande de toda la historia de España. La mitad de la población ya vivía en ciudades. Los pocos conflictos laborales de los inicios de los 60 en la minería pasaron a los 1.600 en 1970.
Los líderes principales del sindicato ilegal y mayoritario, CCOO, fueron detenidos y juzgados por el nefasto y famoso Tribunal del Orden Público (TOP) el 1972 en el famoso proceso “1001”. Marcelino Camacho, el líder de CCOO detenido, cuando salió de la prisión el 1973 después del ataque de la dictadura contra el sindicalismo, declaraba: “ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar”.
La crisis económica que ya era evidente, así como otros aspectos esenciales como la evolución de la Iglesia hacia la democracia, el aumento de los jóvenes estudiantes y la aparición de ETA, hacían un escenario muy difícil por la pervivencia del régimen franquista. Políticamente la sucesión estaba en marcha. El 1969, cuando Franco tenía 77 años y veía menguadas sus facultades físicas, el príncipe Juan Carlos aceptó la propuesta de ser nominado rey para suceder a Franco, dentro de una “monarquía franquista”, “para que todo quedo atado y bien atado”.
Más adelante, en diciembre del año 1973, un atentado espectacular acabó con la vida de Carrero Blanco cuando concentraba todo el poder y presidía la tarea del gobierno. Este hecho aceleró la descomposición del régimen y, con la máxima de “morir matando”, se fusiló a Puig Antich, el 1974, y el septiembre de 1975 a tres miembros del FRAP y dos de ETA politicomilitar (pàg 155, Moradiellos).
Según nos relata el estudio de cronología del CEDOC en 14 de noviembre de 1975: “Ante las protestas internacionales por la ejecución de cinco activistas del FRAP y ETA, y que la Comunidad Económica Europea rompiera relaciones con España por este motivo, dos mil ibicencos se reunieron ante la Delegación Insular del Gobierno para expresar su lealtad al régimen. Carlos de Meer pronunció unas palabras que dieron la vuelta en el mundo: «que se metan el mercado común donde les quepa»”.
Palma tenía su particular historia del golpe de estado franquista que no podemos olvidar. Desde el principio, sus principales cargos políticos de izquierdas, con el alcalde al frente, fueron detenidos y después fusilados. También pasó en Sevilla, Salamanca, Córdoba y otras ciudades. La mayoría de ciudadanos de Palma hemos sabido ya mayores lo que pasó a Emili Darder, Alexandre Jaume, Jaume Garcies, Jaume Rabassa, Ignasi Ferretjans, Aurora Picornell, Andreu Crespi, Matilde Landa, Ateo Martí y tantos otros. Los mataron o torturaron de una manera tan cruel, a sangre fría y de forma espectacular, para dar miedo a los familiares y amigos, así como a los miles de ciudadanos que simpatizaban con ellos. Los que sobrevivieron entraron en estado de shock y de pánico, hasta que poco a poco fueron rehaciendo sus vidas.
En una parte del discurso que hizo Franco el 18 de julio de 1953, para justificar la guerra civil, reconoció implícitamente los asesinatos: “Fue la lucha de España contra la anti-España. La del bien con el mal. Teníamos que mutilar nuestro cuerpo, podar aquelles ramas podridas y carcomidas, del viejo tronco español, extirpar el cáncer que nos corroía; dejar sobre el área de España lo español, lo que era nuestro, lo que no había venido del otro lado de las fronteras para constituir la ruina física y moral de la nación” (pág. 229 Moradiellos).
A muchos ciudadanos de Palma los mutilaron “ del cuerpo social” porque sus ideas eran un “cáncer”. Ideas de igualdad social, de justicia, de progreso… Ideas que ahora son normales, pero durante los primeros años 70 eran solo una minoría aquellos que hablaban abiertamente de democracia, derechos sociales y lingüísticos. La memoria de una lucha antifranquista se había borrado por completo, como nos muestran las entrevistas hechas por David Ginard a antiguos combatientes (Tomo 3, pág. 367).
Aun así, había una cierta vida clandestina entre pequeños partidos políticos, movimientos estudiantiles, sociales y sindicalistas a Palma, motivados por lo que pasaba en Europa, que tuvieron una cierta influencia en la crisis abierta de la dictadura que ya se dejaba ver a principios de los años 70.
En Palma no había universidad, solo dos cursos de filología y filosofía en el Estudi General Lul·lià, que después pasaron, en 1972, a Son Malferit. La facultad de Ciencias se trasladó al que había sido el convento de los misioneros en la carretera de Valldemossa, lugar donde después se desarrollará el actual campus. La industria tradicional iba menguando. Por lo tanto, las luchas, todavía muy tímidas, se daban en el seno de la hostelería y en movimientos sociales críticos con el modelo turístico de masas que se estaba generando, como hemos visto en capítulos anteriores. “Únicamente después del boom turístico empezaron a aparecer las primeras reivindicaciones obreras tanto en la hostelería como la construcción” (Antoni Tarabini en “La Oposición socialista en la Transición”, pàg 60).
La dinámica política opositora al franquismo era minoritaria y los más activos eran partidos que poca gente conocía (excepto el Partido Comunista, con Francisca Bosch al frente). Durante aquellos años, las divisiones internas y las reorganizaciones de estos partidos eran constantes. A algunos de ellos los detuvieron o encarcelaron por su actividad clandestina en sus partidos, como Antoni Tarabini, Miquel Lopez Crespí, Isidre Forteza, Ramon Molina, Josep Capó y Jaume Obrador, recordados en una entrevista muy ilustrativa aparecida en Ultima Hora en 2011.
El PSOE y los partidos republicanos habían sido completamente desmantelados y hasta el 1974 no se volvería a restablecer la Federación Socialista Balear de la mano de Emilio Alonso y Fèlix Pons, aunque –curiosamente− cada uno iba por su cuenta hasta que se conocieron e integraron. En aquellos años eran unos cien militantes, la mayoría de Palma (pág. 17 del libro “La oposición franquista en las Islas”).
Antoni Tarabini nos explica como empezó a militar en un partido político: “Primero en Bandera Roja y más tarde en el Partido Comunista, que era el único partido organizado porque, la verdad, el PSOE no existía en ninguna parte. No fue hasta 1974 que aparecieron los socialistas. Recuerdo que en una reunión ilegal se presentaron dos que decían representar el PSOE y ninguno de los dos se conocía”.
El PCE estaba dirigido en aquellos momentos por Francisca Bosch que había sustituido al dirigente histórico Guillem Gayà. Catalina Moragues i Pep Valero formaban parte de la dirección. Tenía una fuerte implantación en Palma y en algunos pueblos. El noviembre del 1974 un grupo amplio de profesionales, profesores, periodistas, escritores, artistas, etc., salieron del partido para formar el Partido Socialista de las Islas (PSI) con Antoni Tarabini, Celestí Alomar, Paco Obrador, Jesús Pérez, Josep del Hoyo y Sebastià Serra al frente (pág. 49, “La oposición antifranquista en las Islas”).
El PSOE se empezó a restablecer a partir de un pequeño grupo de personas, alrededor de Emilio Alonso y su mujer Marita Frau, como recuerda Ramón Aguiló, que después sería alcalde de Palma: “Muchas noches, Marita Frau nos invitaba a cenar porque veía que nos quedaríamos discutiendo hasta pasada la medianoche. Éramos Emilio Alonso, Pere Bordoy, Biel Sevilla, que ahora milita en Esquerra Unida, Angel Saiz, Miquel Pasqual y yo. Fèlix Pons se incorporó más tarde y era el que ponía orden en las reuniones.” (pág. 59, Entrevista a Ramón Aguiló por Gina Garcías.)
También se tiene que recordar la formación, en 1974, de la Junta Democrática de Mallorca, impulsada por el PCE, que vio como algunos de sus líderes eran detenidos en Lluc por reivindicar la democracia, la amnistía y la autonomía, como otros lugares del Estado.
Otras personas del mundo de la cultura como Antoni Serrà y Josep Mª Llompart formaban parte otros partidos minoritarios y plataformas. También se daban fenómenos interesantes y curiosos como las acciones de agitación cultural contra la carencia de libertad de la Dictadura, como el trabajo que hicieron el Grupo Criada 74: “Estábamos contra el sistema, contra la manera de hacer las cosas, tanto cultural como políticamente, pero no éramos partidarios de ningún grupo específico. Lo hacíamos porque creíamos que lo teníamos que hacer”, afirma Vicenç Torres. “Era una crítica contra el sistema en general”, añade Ángel Muerza. Ambos son testigos vivos de los líderes de un grupo de guerrilla artística que operó en Mallorca entre los años 1974 y 1978. Este grupo escenificó una Comisaría franquista en una exposición que se hizo en el Colegio de Arquitectos.
Ya en enero de 1975 se constituyó el Grupo Tramuntana con vocación de promover el diálogo democrático entre diferentes posiciones políticas, impulsado por personas relevantes de todos los partidos democráticos, como nos cuenta Miquel Alenyar en su blog: “Se constituye en 1975 en Palma como marco de encuentro y diálogo de todos los partidos políticos democráticos activos entonces en la clandestinidad, incluido el Partido Comunista. Convoca la primera reunión y interviene como coordinador el industrial Ramón Esteban Fabra.” Tiene mucho de interés el que precisamente fuera un empresario relevante, presidente de ASIMA, quien convocara la reunión. Sobre todo cuando vemos los participantes: Fèlix Pons, Francesc Albertí, Francesc Garí, Josep Melià, Antoni Alemany, Emilio Alonso, Antoni Tarabini-Castellani, Celestí Alomar, Francisca Bosch, Ferran Oporto, Lluís Matas, Carlos Usúa, Miquel Rosselló del Rosal y Pere Joan Morey.
Así, la oposición de Palma en los últimos años del franquismo fue una oposición minoritaria, fragmentada y clandestina, que actuaba en colaboración con los sindicatos de CCOO y grupos de base cristianos vinculados a la hostelería que habían ganado unas elecciones al sindicato vertical, además de algunas personas de los movimientos sociales y vecinales.
Un informe del mes de abril de 1974 del Gobierno Civil sobre la situación política en las Baleares concluye con la existencia de tranquilidad general, aunque más de 500 estudiantes y obreros se manifestaban en Palma contra el proceso 1001 convocados por CCOO. Al otro lado, el franquismo de Ciutat, que sentía que el final estaba cerca, con unas 2000 personas se manifestaban y organizaban con caravanas automovilísticas.
Después de la muerte de Franco saldrían a la luz muchas de estas organizaciones políticas y otras desaparecerían. Los que quedaron, poco a poco se estructurarían en partidos fuertes y se presentarían a las primeras elecciones generales de 1977. Pero esta ya es otra historia que contaremos en la cuarta parte de la Biografía.
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L’oposició franquista a Ciutat
El 1968, esclatà a França, i després a tota Europa, una revolució cultural coneguda com la del “Maig del 68”. Era l’enfrontament d’una generació de joves, fills dels qui varen viure la guerra europea, contra la generació dels seus pares i les seves institucions. Era una lluita contra la societat patriarcal. Alguns eslògans d’aquell Maig podrien estar vigents avui: “¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!”, “Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí.”, “Decreto el estado de felicidad permanente”, “Cambiar la vida. Transformar la Sociedad”... i molts altres.
Políticament Europa anava canviant de manera accelerada en un ambient de creixement econòmic important i de fe en la Unió Europea. Irlanda, Dinamarca i Regne Unit entraven a la Comunitat. La democràcia era el sistema polític majoritari i només Espanya i Portugal restaven en mans de dictadors. Salazar, a Portugal, cauria el 1974 amb la famosa revolució dels clavells vermells, un gran incentiu a l’oposició franquista.
La situació general espanyola era encara de creixement econòmic, dins el cicle expansiu conegut pel “miracle econòmic espanyol” del 1959 al 1973, any en el qual vàrem entrar en la crisi internacional. L’any 1974 l’agricultura representava el 10% del PIB, la indústria el 40% i el sector de serveis el 50%. El nombre de turistes a Espanya era de trenta-quatre milions i a Mallorca de tres milions. El creixement de la població de 1960 a 1975 va ser el més gran de tota la història d’Espanya. La meitat de la població ja vivia en ciutats. Els pocs conflictes laborals dels inicis dels 60 en la mineria varen passar als 1.600 el 1970.
Els líders principals del sindicat il·legal i majoritari, CCOO, varen ser detinguts i jutjats pel nefast i famós Tribunal de l’Ordre Públic (TOP) el 1972 en el famós procés “1001”. Marcelino Camacho, el líder de CCOO detingut, quan va sortir de la presó el 1973 després de l’atac de la dictadura contra el sindicalisme, declarava: “ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar”.
La crisi econòmica que ja era evident, així com altres aspectes essencials com l’evolució de l’Església cap a la democràcia, l’augment dels joves estudiants i l’aparició d’ETA, feien un escenari molt difícil per la pervivència del règim franquista. Políticament la successió estava en marxa. El 1969, quan Franco tenia 77 anys i veia minvades les seves facultats físiques, el príncep Joan Carles va acceptar la proposta de ser nominat rei per succeir a Franco, dins una “monarquia franquista”, “para que todo quede atado y bien atado”.
Més endavant, el desembre de l’any 1973, un atemptat espectacular va acabar amb la vida de Carrero Blanco quan concentrava tot el poder i presidia la tasca del govern. Aquest fet va accelerar la descomposició del règim i, amb la màxima de “morir matando”, es va afusellar a Puig Antich, el 1974, i el setembre de 1975 a tres membres del FRAP i dos d’ETA politicomilitar (pàg 155, Moradiellos).
Segons ens relata l’estudi de cronologia del CEDOC e 14 de novembre de 1975: “Davant les protestes internacionals per l’execució de cinc activistes del FRAP i ETA, i que la Comunitat Econòmica Europea trenqués relacions amb Espanya per aquest motiu, dos milers d’eivissencs es reuniren davant la Delegació Insular del Govern per expressar la seva lleialtat al règim. Carlos de Meer pronuncià unes paraules que donaren la volta al món: «que se metan el mercado común donde les quepa»”.
Palma tenia la seva particular història del cop d’estat franquista que no podem oblidar. Des del principi, els seus principals càrrecs polítics d’esquerres, amb el batle al capdavant, varen ser detinguts i després afusellats. També va passar a Sevilla, Salamanca, Còrdova i altres ciutats. La majoria de ciutadans de Palma hem sabut ja de grans el que els hi va passar a Emili Darder, Alexandre Jaume, Jaume Garcies, Jaume Rabassa, Ignasi Ferretjans, Aurora Picornell, Andreu Crespi, Matilde Landa, Ateu Martí i tants altres. Els varen matar o torturar d’una manera tan cruel, a sang freda i de forma espectacular, per fer por als familiars i amics, així com als milers de ciutadans que simpatitzaven amb ells. Els que sobrevisqueren entraren en estat de xoc i de pànic, fins que a poc a poc varen anar refent les seves vides.
En una part del discurs que va fer Franco el 18 de juliol de 1953, per justificar la guerra civil, va reconèixer implícitament els assassinats: “Fue la lucha de España contra la anti-España. La del bien con el mal. Teníamos que mutilar nuestro cuerpo, podar aquelles ramas podridas y carcomidas, del viejo tronco español, extirpar el cáncer que nos corroía; dejar sobre el área de España lo español, lo que era nuestro, lo que no había venido del otro lado de las fronteras para constituir la ruina física y moral de la nación” (pàg. 229 Moradiellos).
A molts ciutadans de Palma els varen “mutilar del cos social” perquè les seves idees eren un “càncer”. Idees d’igualtat social, de justícia, de progrés… Idees que ara són normals, però durant els primers anys 70 eren només una minoria aquells que parlaven obertament de democràcia, drets socials i lingüístics. La memòria d’una lluita antifranquista s’havia esborrat per complet, com ens mostren les entrevistes fetes per David Ginard a antics combatents (Tom 3, pàg. 367).
Així i tot, hi havia una certa vida clandestina entre petits partits polítics, moviments estudiantils, socials i sindicalistes a Palma, motivats pel que passava a Europa, que tengueren una certa influència en la crisi oberta de la dictadura que ja es deixava veure a principis dels anys 70.
A Palma no hi havia universitat, només dos cursos de filologia i filosofia a l’Estudi General Lul·lià, que després varen passar, el 1972, a Son Malferit. La facultat de Ciències es va traslladar al que havia estat el convent dels missioners a la carretera de Valldemossa, lloc on després es desenvoluparà l’actual campus. La indústria tradicional anava minvant. Per tant, les lluites, encara molt tímides, es donaven en el si de l’hoteleria i en moviments socials crítics amb el model turístic de masses que s’estava generant, com hem vist en capítols anteriors. “Únicament després del boom turístic començaren a aparèixer les primeres reivindicacions obreres tant a l’hoteleria com a la construcció” (Antoni Tarabini a L’Oposició socialista a la Transició, pàg 60).
La dinàmica política opositora al franquisme era minoritària i els més actius eren partits que poca gent coneixia (excepte el Partit Comunista, amb Francisca Bosch al capdavant). Durant aquells anys, les divisions internes i les reorganitzacions d’aquests partits eren constants. A alguns d’ells els detingueren o empresonaren per la seva activitat clandestina als seus partits, com Antoni Tarabini, Miquel Lopez Crespí, Isidre Forteza, Ramon Molina, Josep Capó i Jaume Obrador, recordats en una entrevista molt il·lustrativa apareguda a l’Última Hora el 2011.
El PSOE i els partits republicans havien estat completament desmantellats i fins al 1974 no es tornaria a restablir la Federació Socialista Balear de la mà d’Emilio Alonso i Fèlix Pons, encara que –curiosament− cada un anava pel seu compte fins que es varen conèixer i integrar. En aquells anys eren uns cent militants, la majoria de Palma (pàg. 17 del llibre L’oposició franquista a les Illes).
Antoni Tarabini ens explica com va començar a militar en un partit polític: “Primer a Bandera Roja i més tard en el Partit Comunista, que era l’únic partit organitzat perquè, la veritat, el PSOE no existia per enlloc. No va ser fins al 1974 que aparegueren els socialistes. Record que en una reunió il·legal es presentaren dos que deien representar el PSOE i cap dels dos es coneixia”.
El PCE estava dirigit en aquells moments per na Francisca Bosch que havia substituït al dirigent històric Guillem Gayà. Catalina Moragues i Pep Valero formaven part de la direcció. Tenia una forta implantació a Palma i a alguns pobles. El novembre del 1974 un grup ample de professionals, professors, periodistes, escriptors, artistes, etc., varen sortir del partit per formar el Partit Socialista de les Illes (PSI) amb Antoni Tarabini, Celestí Alomar, Paco Obrador, Jesús Pérez, Josep del Hoyo i Sebastià Serra al capdavant (pàg. 49, L’oposició antifranquista a les Illes).
El PSOE es va començar a restablir a partir d’un petit grup de persones, al voltant d’Emilio Alonso i la seva dona Marita Frau, com recorda Ramón Aguiló, que després seria batle de Palma: “Molts de vespres, Marita Frau ens convidava a sopar perquè veia que ens quedaríem discutint fins passada la mitjanit. Érem Emilio Alonso, Pere Bordoy, Biel Sevilla, que ara milita a Esquerra Unida, Angel Saiz, Miquel Pasqual i jo. Felix Pons es va incorporar més tard i era el que passava ordre a les reunions.” (pág. 59, Entrevista a Ramon Aguiló per Gina Garcias.)
També s’ha de recordar la formació, el 1974, de la Junta Democràtica de Mallorca, impulsada pel PCE, que va veure com alguns dels seus líders eren detinguts a Lluc per reivindicar la democràcia, l’amnistia i l’autonomia, com a altres llocs de l’Estat.
Altres persones del món de la cultura com Antoni Serrà i Josep Mª Llompart formaven part d’altres partits minoritaris i plataformes. També es donaven fenòmens interessants i curiosos com les accions d’agitació cultural contra la manca de llibertat de la Dictadura, com la feina que varen fer el Grup Criada 74: “Estàvem contra el sistema, contra la manera de fer les coses, tant culturalment com política, però no érem partidaris de cap grup específic. Ho fèiem perquè crèiem que ho havíem de fer”, afirma Vicenç Torres. “Era una crítica contra el sistema en general”, afegeix Ángel Muerza. Ambdós són testimonis vius dels líders d’un grup de guerrilla artística que operà a Mallorca entre els anys 1974 i 1978. Aquest grup va escenificar una Comissaria franquista en una exposició que es va fer al Col·legi d’Arquitectes.
Ja en el gener del 1975 es va constituir el Grup Tramuntana amb vocació de promoure el diàleg democràtic entre diferents posicions polítiques, impulsat per persones rellevants de tots els partits democràtics, com ens conta Miquel Alenyar en el seu blog: “Es constitueix el 1975 a Palma com a marc de trobada i diàleg de tots els partits polítics democràtics actius aleshores en la clandestinitat, inclòs el Partit Comunista. Convoca la primera reunió i hi intervé com a coordinador l’industrial Ramon Esteban Fabra.” Té molt d’interès el que precisament que fos un empresari rellevant, president d’ASIMA, que convoqués la reunió. Sobretot quan veiem els participants: Fèlix Pons, Francesc Albertí, Francesc Garí, Josep Melià, Antoni Alemany, Emilio Alonso, Antoni Tarabini-Castellani, Celestí Alomar, Francisca Bosch, Ferran Porto, Lluís Matas, Carlos Usúa, Miquel Rosselló del Rosal i Pere Joan Morey.
Així, l’oposició de Palma als darrers anys del franquisme va ser una oposició minoritària, fragmentada i clandestina, que actuava en col·laboració amb els sindicats de CCOO i grups de base cristians vinculats a l’hoteleria que havien guanyat unes eleccions al sindicat vertical, a més d’algunes persones dels moviments socials i veïnals.
Un informe del mes d’abril de 1974 del Govern Civil sobre la situació política a les Balears conclou amb l’existència de tranquil·litat general, encara que més de 500 estudiants i obrers es manifestaven a Palma contra el procés 1001 convocats per CCOO. A l’altre costat, el franquisme de Ciutat, que sentia que el final era a prop, amb unes 2000 persones es manifestaven i organitzaven amb caravanes automobilístiques.
Després de la mort de Franco sorgirien a la llum moltes d’aquestes organitzacions polítiques i altres desapareixerien. Els que quedaren a poc a poc s’estructurarien en partits forts i es presentarien a les primeres eleccions generals de 1977. Però aquesta ja és una altra història que contarem a la quarta part de la Biografia.
Revisat per

Sociòleg i President de la Fundació Gadeso. Medalla d’Or de la Ciutat de Palma.
Fonts consultades:
Referencies bibliogràfiques
Canyelles B. i F. Vidal. L’oposició franquista a les Illes. Palma 1977. Editorial Moll.
Garcias Gina. Ramón Aguiló. Memòria sentimental del canvi. Lleonard Muntaner, Editor. 1995.
Ginard David. Treballadors, sindicalistes i candestins. Volum III. Edicions Documenta 2018.
Marimon A. I Serra Sebastià. Diccionari dels partits polítics de les Illes Balears. (1900-2008). Lleonard Muntaner Editor. Palma 2012.
Moradiellos, Enrique. Franco. Anatomía de un dictador. Editor Turner. 2018
Tarabini Antoni. L’Oposició socialista a la Transició. Dins el llibre, La transició democràtica als Països Catalans: Història i memòria. 2005. Google Books.
Referències web
Documental sobre la transició.
Docmental sobre la història del feminisme a les Balears
Discurs de Franco el 1 octubre 1971
El darrers discurs de Franco. 1 octubre 1975
Els darrers presos mallorquins.
El català a les escoles durant el franquisme.
Biografia bàsica d’Emilio Alonso.
Entrevista de Miquel Payeras a Toni Tarabini.
Imatge de capçalera: Francisca Bosch Bauzà. Secretària General del PCE a les Illes. Foto cedida per Pep Vilchez.
