El mundo mira a Venus y aquí nos cuartean

El mundo mira a Venus y aquí nos cuartean

Il·lustració: Toni Salvà.

Los bosques se queman, los continentes se hunden, el aire se llena de polvo irrespirable y un virus colapsa la Tierra. No es el inicio de una serie. Es la realidad aunque parece ficción. “El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, le dice Humphrey Bogart a Ingrid Bergman en Casablanca. Me pongo esta tirita emocional porque necesito primeros auxilios como esta película.

Palma se está cuarteando por barrios cuyos habitantes se sienten apestados. Se han confinado a miles de residentes en las zonas más castigadas por el desequilibrio social y económico lo que les hundirá aún más en la ponzoña. Enfermos, pobres y estigmatizados. Un clásico. Solo que este virus no atiende razones de cartera. Viaja mucho. Hoy cerrarán también Arquitecte Bennàssar y aledaños. La próxima semana podrían acotar otro pedazo de la ciudad.

Me imagino el siguiente escenario: chico conoce a chica, se gustan de hace tiempo, de verse en el barrio, pero uno vive en Arquitecte Bennàssar y la otra en Alfons el Magnànim. Uno ha sido confinado y la otra se puede mover libremente a excepción de la Palma prohibida, para ella el barrio donde vive él. Van a vivir un amor de empalizada. “El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”. Una pequeña Casablanca entre dos calles de Palma.

Llevamos meses sorteando el dilema entre salud y encierro o enfermedad y libertad. El verano ha sido un balón de oxígeno solo que algunos se han dado tal chute que nos han puesto a todos en peligro. ¡Gracias homo sapiens!

Paradójicamente, a la proliferación de achuchones y lógicos contagios, sumarles gestos mínimos de rechazo, de temor, de aislamiento voluntario entre algunos de sus vecinos, entre algunas de sus amistades, incluso entre sus familiares. ¿No han percibido rasgos de huida? Yo sí.

La desconfianza está ganándole el pulso a las buenas intenciones porque el virus no solo enferma el cuerpo, desorienta las emociones. El temor al contagio nos vuelve recelosos. De ahí un paso a convertirnos en delatores si la situación se endurece. Repasemos la historia.

Al amanecer y al anochecer, elevamos la vista y ahí está Venus, la luminosa, el llamado planeta del amor y la belleza según las mitologías. En el  patio de vecinos que es el sistema solar, Venus es uno de los más cercanos a la Tierra. Esta semana nos hemos despertado y dormido mirando el planeta dorado. Un grupo de científicos ha detectado un gas maloliente, que huele a ajo y a pescado podrido, la fosfina o fosfano, en la atmósfera de Venus, que podría indicar que hay indicios de vida. Entre la comunidad científica el alboroto es tremendo: es una buena teoría pero hay que demostrarla.

“Si hay vida en él, habrá en muchos otros lugares”, indica Clara Sousa-Silva, una investigadora del MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets), y participante en este hallazgo, que llega en un momento que la Tierra necesita agarrarse a cualquier atisbo de esperanza fiable, no un bulo, ¡que ya vamos servidos!

3 thoughts on “El mundo mira a Venus y aquí nos cuartean”

  1. Kika Colom dice:

    ¡Me ha encantado! Casi estaba esperando que los amantes de barrios inmiscibles de Palma acabaran encontrándose en Venus en un imposible retorno al amor, con bruma, maloliente.
    Gracias

    1. Lourdes Durán dice:

      Los amantes se encuentran en cualquier lugar porque son partículas enamoradas. Gracias Kika por tus palabras. Viniendo de una científica como tú, aún me emociona más

  2. Kika Colom dice:

    Perdón por las comas pero el teclado del teléfono las coloca donde quiere.
    Repito mi comentario con más cuidado:
    ¡Me ha encantado! Casi estaba esperando que los amantes de barrios inmiscibles de Palma acabaran encontrándose en Venus, en un imposible retorno al amor con bruma maloliente.
    Gracias

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