El espejo de la red

El espejo de la red

El espejo de la red

Ilustración: Toni Salvá.

El pan y circo de estas dos últimas semanas llega de la erupción del volcán de La Palma. La naturaleza ruge. Ahora que gracias a los partes de televisiones, radios, diarios nos hemos vuelto expertos vulcanólogos de este dramático fenómeno, yo me sumerjo en el magma digital en el que hemos convertido nuestra manera de habitar el Planeta. La hiperconectividad.

Vamos a darle un bocado a este nuevo way of life. Te tomas un café. El primero de la mañana, el que te sacude perezas y legañas, y tras la ducha, te colocas delante de tu amo, la pantalla. A trabajar. A navegar, despliega velas. A todo ritmo. Abres, cierras ventanas, creas archivos, rastreas en la red, buceas en las búsquedas porque hoy toca certificado digital. Sin él o sin la clave o sin el DNI electrónico eres nada, piltrafilla del ya caduco siglo XX. En la vorágine, acabas con una cita que te llevará a salir de casa y a plantificarte delante de un supuesto humano para que verifiquen tu humanidad. Tú eres quien dices ser. ¡Ni Descartes, vaya!

Has tenido suerte y te has tropezado con un diligente funcionario que allana el terreno de poner de tu lado este mundo digital, pero no siempre es así porque días atrás, en otra cita conseguida con laboriosidad y paciencia en tu navegación por internet, el funcionario te indicó tras plantearle tu duda que desde la covid ya no daban información, que lo buscases por internet. En una palabra, que te buscases la vida. Como un Larra venido a menos, le contaste los días que te llevó conseguir esa cita para que te dieran la información que ahora te negaban porque el virus permite al funcionario público, ese que pagan tus impuestos, enviarte a rodar por los inextricables caminos de la red. “Ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás”, escribió Larra en su profética y realista Vuelva usted mañana, citaste al funcionario. Gracias a eso, finalmente, hizo su trabajo y te dio la información que necesitabas.

Te fuiste a un bar cercano para darte consuelo y como el resto de clientes, sacaste el móvil y te pusiste a navegar. Picada por esta nueva sociabilidad, buscaste y hallaste gemas que hablan de cómo estamos modificando nuestros comportamientos relacionales. Se te declaran por whasap, de la misma manera que te piden el divorcio, o te invitan a largarte de la empresa por un whasap, de la misma forma, algunos amigos se despiden de ti por un mensaje de voz en la aplicación. A qué extrañarnos entonces que cualquier relación sea como el mercurio, que no te ocupe demasiado tiempo de tu precioso ídem, que no estás para esperar ni un segundo más frente a la pantalla porque hay cola en tus más de diez chats aguardando tu respuesta, porque ya no hay freno y en tus horas de sueño o desvelo te llegan lucecitas del maldito teléfono del que no puedes desprenderte porque eres una persona del siglo XXI: un ser humano digitalizado. Y si no, ya estás tardando. Ojito con la brecha por edad, situación económica, u otros caprichos de este mapa desigual en el que vivimos. 

“Internet es una herramienta que el capitalismo ha acaparado para tenernos en sus manos y precarizar aún más la sociedad, crear mayor desigualdad y más métodos de vigilancia”, indica el periodista Pablo Stancanelli, coordinador de El Atlas de la revolución digital. Del sueño libertario al capitalismo de vigilancia. Poco después de nuevo encuentro eco a mis pesares en Pablo: “La red multiplica las tensiones. Internet está influyendo mucho en la degradación del mundo y la pandemia lo ha sacado más a la luz”. Si a escribir en un chat en la red se le llama ‘hablar’, si a retuitear algo se le asemeja a opinar, si a un post en Instagram o Facebook lo toman como un acto de libertad creativa estamos apañados. 

En el “segundo diluvio”, como califica la cibercultura el filósofo Pierre Lévy, autor del término Estados-plataforma (Apple, Microsoft, Google, Facebook, Amazon y otros), “aún no hemos visto nada; estamos en el arranque de todo el proceso de digitalización de las actividades humanas”. Él defiende las bondades de la red, que sin duda las tiene, pero es como todo: lo importante es la dosis. Seamos químicos, tomemos bien las medidas, las proporciones. Coincido con Lévy: “La naturaleza humana no ha cambiado, esas posibilidades tecnológicas son como un espejo que nos hacen reflejarnos en él y ver lo mejor y lo peor”. 

P.S. Empieza octubre, llueve. Solo deseo oír tu voz. Mejor si es presencial o, al menos, si se puede, que sea como hace dos días: al momento, directa, en caliente. ¡Como una pizza!

10 thoughts on “El espejo de la red”

  1. Gaspar dice:

    M’encanta llegir-te, i si pogués també fer una nedada plegats a Ca los Camps. Ara, a l’octubre, a posta de sol, desconnectats del món i la bolla, seria un capvespre poètic i amorós. Una abraçadassa ben forta 🌹❤️🌹

    1. Lourdes dice:

      I si Gaspar! Qué guapo aquell bany a ca los Camps! Vaig tornar a una cala propera plena de cormorans….
      Gràcies per els teus comentaris

  2. Xavier Pastor dice:

    Que bien, Lourdes, que la red me permite leer tan cómoda y puntualmente estos artículos tuyos tan certeros y con esas reflexiones que alimentan el cerebro! :-D.
    A pesar de mi brecha digital ya irrecuperable. Si a los del siglo XIX se les llamaba peyorativamente “decimonónicos”, como se nos debe llamar a los del XX?

    1. Lourdes dice:

      Buscaremos un apelativo…. y también podemos ser dossiglos…. no sé me ocurre. Pensemos… ya te dije que gracias por tus palabras… viniendo de un experto en redes….

  3. Leonor taboada dice:

    Como siempre me has vuelto a atrapar

    1. Lourdes dice:

      Ay qué cosas me dices, amiga querida!!!!

  4. Toñi Fernandez Diaz dice:

    A los funcionarios amables que te indican que no están para informar, hay que recordarles que se tiran piedras en su tejado, y que ponen en cuestión su puesto de trabajo, son prescindibles. Gracias Pilar lo obvio es mas amable cuando lo escribes, y me encantan los dibujos

    1. Lourdes dice:

      Gracias Toñi por recordar que los funcionarios trabajan por lo público pero mi artículo va a por la parte de arriba de la pirámide.
      Ahhh y no soy Pilar, jajsja. Con quién me has confundido?
      Besos

  5. Gema dice:

    Agradecida a esta Red que nos mantiene conectadas y me permite leerte. Abrazos

    1. Lourdes dice:

      Las cosas buenas de la Red que como el querer tiene de todo….
      Gracias Gema

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