“El bosque es ya una aventura”

“El bosque es ya una aventura”

“El bosque es ya una aventura”

Il·lustració: Toni Salvá.

Días atrás algo más de un centenar de personas se echaron al bosque de Bellver para decir que no al parque de aventuras que quiere construir el Ayuntamiento en uno de los pocos pulmones verdes de la ciudad. Somos tacaños en verde, nos gusta el ladrillo, dignos herederos de la piedra, de aquel hondero balear que, es probable, que hoy lanzara alguna pedrada a un Consistorio que vuelve a dar la espalda a quien le mantiene.

El plan es construir en una superficie nada despreciable, 3.000 metros cuadrados, un parque con veinte juegos. Bellver ya tiene otras zonas similares. Los vecinos de la protesta quieren saber a qué obedece este celo lúdico que no parece ceñirse a los planes conservacionistas del bosque. Y, de nuevo, se soliviantan porque se va a llevar adelante sin el consenso vecinal.

En uno de los carteles de los manifestantes se lee: “El bosque es ya una aventura”. Conforme a la etimología, la palabra aventura procede del latín y significa “las cosas que han de llegar”. Esa incertidumbre que genera el contacto con la naturaleza, esa capacidad que otorga a tu relato vital el adentrarte en un bosque sin más anhelo que caminar, correr, saltar, rodear los árboles, observarlos, olerlos, abrazarlos, es lo que se nos hurta o escatima con los planes de parques de “aventuras”.

Llevamos semanas escuchando los timbres de las alarmas porque no van a llegar a tiempo los juguetes estas Navidades, detenidos ante el colapso de un mercado mundial del comercio que ha deslocalizado fábricas y nos ha hecho dependientes del producto ‘made in China’ para abaratar costes y llenar los bolsillos de avispados empresarios. Las reglas del juego, palabra que viene a cuento en este artículo de aventuras, son las mismas solo que el as en la manga ha cambiado de manos. ¿A qué tanta protesta? Hagan juego, señores, que la banca siempre gana. O sea, usted y yo, los de abajo, siempre perdemos. Me entero, de paso, que el origen de la ruleta procede de la antigua Roma, que se sirvieron de las ruedas y pintaron números para hacer sus apuestas.

Como de Roma nos llegan los juegos del escondite, de la gallina ciega, los pares o nones, el cara o cruz, la morra y las muy sonoras canicas. También el columpio lo inventaron los romanos, hecho en honor al dios Baco y que la pintura y el cine han inmortalizado en numerosas ocasiones.

El juego más popular, el de la pelota, hunde sus raíces un poco más lejos. En Grecia, el episkyros, origen del fútbol y el rugby, también fue jugado por mujeres. Nada más sencillo que dar patadas a un objeto que rueda. Nos gusta cómo se mueven las cosas, nos divierte movernos. Creo que porque llevamos cosido a nuestro mapa primigenio la fascinación por la aventura, las cosas que han de llegar, el giro de todo, el movimiento, lo que rueda, lo que podemos perder o tratar de encerrar en una portería. Ese gol que a todos nos cuelan alguna en la vida.

El término jugar invoca a la alegría, a la diversión, al entretenimiento. Si durante meses estuvimos encerrados sin rechistar, atemorizados por un virus mortal, si nos hemos acostumbrado a vivir con la boca tapada, quizá ha llegado la hora de abrirla y aprovechar esta aventura para hacer ajustes en nuestra manera de vivir. Ha llegado el momento de darnos un baño de bosque, sin más, como la gran aventura del día. Después podemos darle las gracias a esa aplicación del móvil que nos ha conducido a tan aventurera acción. Somos hijos de nuestro tiempo. ¿Le has pedido a los Reyes el último robot?

8 thoughts on ““El bosque es ya una aventura””

  1. Luisa Cáceres Goyos dice:

    Buena reflexión. No se trata de ofrecer espacios lúdicos, se trata de conseguir votantes.
    Hay muchas zonas que piden a gritos un espacio Inteligente para que los niños, los más afectados por el encierro, puedan moverse , ya que el juego ( game) y jugar( to play), representan el 70% de la vida de un niño de 0 a 12 años. Luego, dejamos de jugar? No, lo sustituimos por otras formas sublimatorias.
    El juego es esencial , nos constituye , como bien señalas , es espontáneo y los ejemplos del mundo antiguo lo demuestran.
    El niño cuando juega no solo se desahoga o se divierte. También aprende.
    Ya podrían entenderlo o aplicarlo muchos educadores que enseñar jugando favorece la asimilación de conocimientos. Si no que lean a Damasio ..
    Ahora bien, pretender que los políticos, sean del color que sean , piensen en las necesidades y ventajas de los niños y no en los votos de sus padres, es una tarea , a mi juicio, estéril.
    Pero, hay que seguir intentándolo.
    Gracias Lourdes, por poner voz al descontento frente un nuevo atropello
    Luisa Cáceres.

  2. Lourdes dice:

    A ti por tu brillante aportación! Nos quieren plásticos y dóciles. Me voy a abrazar bosques

  3. Cris dice:

    Lourdes siempre tan atinada. Larga vida a los bosques.

    1. Lourdes duran dice:

      Larga vida💚

  4. Pedropablo dice:

    Más árboles y menos ruido.

    1. Lourdes Duran dice:

      Otras políticas

  5. Kika dice:

    Querida Lourdes, qué preciosa reflexión del valor de la naturaleza como entorno lúdico, sin más aditivos que no necesita. Ese espacio mágico y lleno de vida y aventura ¡Gracias!

    1. Lourdes Duran dice:

      Querida amiga, es de una necedad tan grande algunas de las medidas de estos desgobiernos…. Decepcionante. Seguiremos diciendo que Sí a otra forma de vivir. Gracias a ti.

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