Palma se recupera de la crisis de Cuba y la ciudad industrial avanza
En una página anterior de nuestra biografía, decíamos que Palma se resintió con la Guerra de Cuba porque las exportaciones, que eran vitales para mucha gente, se hicieron mucho más difíciles. Aun así la economía de Mallorca – y Palma como motor-, fue recuperándose y abriendo nuevos caminos de crecimiento, no exentos de dificultades y de altibajos. Un crecimiento que como veremos a lo largo del libro, desmiente el mito de que Palma era antes del turismo una ciudad pobre, de nobles y campesinos, que pasó de la miseria agrícola a la abundancia del boom turístico sin una etapa industrial, sin burguesía.
Debemos situarnos en un país donde la democracia estaba muy restringida. El sistema electoral español sólo hacía unos años que era universal, pero sólo para los hombres de más de 25 años. Las mujeres no votaron hasta la segunda república. El caciquismo y el gobierno “por turnos” entre Conservadores y Liberales era el juego político que marcaba el poder de las instituciones, excepto en situaciones muy graves de descrédito de la monarquía donde la ciudadanía miraba otras alternativas. La guerra de Cuba fue una de esas situaciones que hizo que los republicanos fueran la lista más votada en el Ayuntamiento de Palma en 1901, con Lluis Martí al frente. La presencia de los republicanos en los primeros años del siglo XX influiría en que hubiera mas obras públicas.
Palma pudo recuperarse de la guerra de Cuba bastante pronto. Durante los primeros 10 años del siglo XX la economía volvió a dinamizarse. Se empezaban a hacer inversiones importantes en hoteles, nuevas industrias, casas particulares, edificios públicos y en equipamientos de ocio para dar impulso al que se quería que fuera el nuevo motor de la economía de Mallorca: el turismo. Un sector que a pesar de sus paradas esporádicas, irá creciendo hasta ser hegemónico y amenazar con morir de éxito en el siglo XXI. Junto con el turismo, la construcción también irá haciendo su camino hasta ser co-protagonista principal en los años sesenta, ya en tiempos del boom turístico. Acompañando el crecimiento económico, las luchas obreras serán siempre presentes, como por ejemplo en 1903 año en que los albañiles hicieron una huelga por motivos salariales y de horario laboral…
La administración pública no era un motor económico principal pero ayudaba en los momentos críticos, sobre todo cuando todos los partidos políticos pedían contratar obras para derribar la muralla para dar trabajo a los parados. Aun así, durante los primeros 10 años del siglo XX , hubo algunas actuaciones públicas importantes, como la continuación de la demolición de la muralla, la reforma del Consulado de Mar para la creación de la Escuela de magisterio femenino, la construcción del Hospital Psiquiátrico, o el nuevo Matadero. También hubo iniciativas importantes de entidades civiles o de la Iglesia, como la construcción del velódromo del Tirador impulsado por la sociedad ciclista Veloz Sport Balear, las escuelas del Sagrado Corazón o la Salle, la reforma de la fachada de Santa Eulalia o la importante intervención de Gaudí en la Catedral, de la que hablaremos más adelante.
Aunque los dos sectores económicos mencionados- Turismo y Construcción-irán creciendo, a principios del siglo XX, el sector que más crece en Palma es el industrial. Pese nos conste creerlo, la población activa empleada en el sector secundario era en 1900 de un 22%, la 4ª de España, tras País Vasco, Cataluña y Madrid.
Las exportaciones de productos transformados del campo, además de los del textil y los zapatos, serán una importante fuerza que hará crecer el sistema industrial mallorquín. Las exportaciones registradas en el puerto de Palma de 1900 a 1920 se duplicarán y la demografía se volvió a recuperar después de 30 años de emigraciones importantes. También son positivos los datos comparativos de la renta per cápita respecto de España y la estabilidad de precios. Todo indica una economía mejor que la media española.
Para que el sector industrial creciera, era necesario un buen transporte, una industria transformadora y un sistema portuario eficaz. Este fue el proyecto económico principal de la nueva burguesía de Palma durante el primer tercio del siglo XX. Por la situación del Puerto y por el volumen de personas y de empresas, Palma fue la capital del nuevo sistema económico liberal de Mallorca. Un sistema económico impulsado por la modernización de toda la vida política y social que se hacía en toda Europa. Un cambio tan importante que las resistencias estaban siempre presentes y un paso adelante también podría ir acompañado de un paso atrás.
La red del ferrocarril que había empezado en 1874, acabaría completándose en 1930, con una red de 212 kms, que enlazaba Palma con las principales ciudades de Mallorca: Soller, Inca, Manacor, Felanitx y Santanyí extendiendo la concepción radial del crecimiento urbano. La densidad de la red ferroviaria era el doble que la media española. Se complementaba con una red de tranvías en Palma que empezaría en 1916 con la línea Palma-Portopi y acabaría llegando a todos los barrios de la ciudad en 1935, con un total de 51,7 km de línea. Era el transporte más popular de la ciudad y llegó a transportar más de 14 millones de pasajeros al año en 1938.
Una vez rota la barrera física y psicológica que suponía la muralla, las fábricas concentradas en el centro histórico se extendieron hacia Santa Catalina, el Molinar y los barrios de Hostalets y la Soledad. Unos de los ejes principales de la industrialización fue el que iba paralelo al ferrocarril. La estación central fue creciendo en torno a la actual Plaza de España y el volumen de mercancía era tan grande que se hizo en 1931 un túnel hasta la muralla del mar, para evitar que el tren pasase por la Rambla y el Borne hasta llegar al Puerto. Así se cumplía el objetivo mes deseado los accionistas del ferrocarril: conectar directamente el Puerto de Palma con total la Isla sin tener que atravesar la ciudad.
La necesidad de transporte marítimo hacía que algunas industrias crecieran al lado del mar como la fábrica de productos químicos Alcasil a s’Aigo Dulce. La ciudad portuaria crecía ante la Lonja y ante la Catedral con nuevos muelles y servicios para los barcos, hasta que en 1912 se construyó -según proyecto de Pedro Garau- el famoso muelle de la Riba.
La Riba fue un lugar muy popular no sólo como lugar de trabajo y de paseo, sino de “desenfeinats” que iban a curiosear las operaciones de los nuevos barcos de vapor que poco a poco sustituirían los grandes veleros. La Isleña Marítma, la compañía naviera puntera de Mallorca y de capital totalmente local, ganó en 1910 el concurso estatal de la concesión de líneas de transporte marítimo con las otras islas, Barcelona, Valencia, Argell y Marsella, con más frecuencias semanales y con la obligación de rehacer su flota con 5 barcos de vapor modernos. La compañía, que tenía oficinas en las principales capitales europeas como Paris, Londres y Berlin, se lanzó a un proyecto de primera categoría europea. Encargaron la construcción de los cinco barcos a la famosa Casa Odero de Génova, con un éxito total ya que por su elegancia y majestuosidad, los barcos fueron conocidos popularmet como “los Cisnes del Mediterráneo”.
En 1910, impulsada por la Cámara de Comercio y con un apoyo importante del Ayuntamiento, se hizo ante la Lonja la primera exposición regional con la participación de 420 expositores, que recibió visitantes de toda Mallorca y España. Se aprovechó la ocasión para convertir el descampado portuario de delante la Lonja en un paseo, ordenado por Gaspar Bennazar, al que dedicamos la página siguiente.
El crecimiento de la industria fue parejo al crecimiento del movimiento obrero que luchaba como en otras ciudades europeas para la mejora de sus derechos y condiciones económicas de sus contratos. El movimiento obrero, defendido en parte por republicanos y totalmente por los socialistas, fue evolucionando tanto cualitativa como cuantitativamente a base de huelgas y luchas que costaban muchos sacrificios.
Poco a poco la coalición republicana-socialista se reforzó con los regionalistas y el movimiento obrero recibió un buen empuje de Joan March, no sin contrapartidas como veremos más adelante.
Unos años después, debido a la primera guerra mundial las exportaciones también sufrieron ciertas transformaciones, pero también hubo nuevas oportunidades debido a la neutralidad del estado Español y a las necesidades extraordinarias de bienes primarios que tenían los países en guerra. Veremos como la entrada de Joan March en Palma cambia la dinámica política y económica de la ciudad.
Palma es recupera de la crisi de Cuba i la ciutat industrial avança
En una pàgina anterior de la nostra biografia, dèiem que Palma es va ressentir amb la Guerra de Cuba perquè les exportacions, que eren vitals per a molta gent, es varen fer molt més difícils. Tot i així, l’economia de Mallorca, i Palma com a motor, va anar recuperant-se i obrint nous camins de creixement, no exempts de dificultats i d’alts i baixos. Un creixement que, com veurem al llarg del llibre, desmenteix el mite que Palma era abans del turisme, una ciutat pobra, de botifarres i pagesos, que va passar de la misèria agrícola a l’abundància del boom turístic sense una etapa industrial, sense burgesia.
Hem de situar-nos en un país on la democràcia estava molt restringida. El sistema electoral espanyol només feia uns anys que era universal, però només pels homes de més de 25 anys. Les dones no votaren fins a la Segona República. El caciquisme i el govern “per torns” entre conservadors i liberals era el joc polític que marcava el poder de les institucions, excepte en situacions molt greus de descrèdit de la monarquia on la ciutadania mirava cap a altres alternatives. La guerra de Cuba va ser una d’aquestes situacions que va fer que els republicans fossin la llista més votada a l’Ajuntament de Ciutat el 1901, amb Lluís Martí al capdavant. La presència dels republicans en la política dels primers anys del segle XX influiria en el fet que hi haguessin més inversions en obres públiques.
Palma va recuperar-se de la guerra de Cuba bastant aviat. Durant els primers 10 anys del segle XX l’economia va tornar a dinamitzar-se. Es començaven a fer inversions importants en hotels, noves indústries, cases particulars, edificis públics i en equipaments d’oci per donar impuls al que es volia que fos el nou motor de l’economia de Mallorca: el turisme. Un sector que, malgrat les seves aturades esporàdiques, anirà creixent fins a esdevenir hegemònic, amenaçant ara de morir d’èxit al segle XXI. Juntament amb el turisme, la construcció també anirà fent el seu camí fins a ser co-protagonista principal en els anys seixanta, ja en temps del boom turístic. Acompanyant el creixement econòmic, les lluites obreres també seran sempre presents. Per exemple, el 1903, els picapedrers feien una vaga per motius salarials i horaris laborals.
L’administració pública no era un motor econòmic principal però ajudava en els moments crítics, sobretot quan tots els partits polítics demanaven contractar obres per esbucar la murada, donant feina també d’aquesta manera als aturats. Així, durant els primers 10 anys del segle XX hi va haver algunes actuacions importants, com la continuació del ja esmentat esbucament de la murada, la reforma del Consolat de Mar per a la creació de l’Escola de Magisteri femení, la construcció de l’Hospital Psiquiàtric, o el nou Escorxador. També hi hagueren iniciatives importants d’entitats civils o de l’Església, com foren la construcció del velòdrom del Tirador, impulsat per la societat ciclista Veloz Sport Balear, les escoles del Sagrat Cor o La Salle, la reforma de la façana de Santa Eulàlia o la important intervenció de Gaudí a la Seu, de la que en parlarem més endavant.
Encara que els dos sectors econòmics esmentats -turisme i construcció- aniran creixent, a principis del segle XX, el sector que més creix a Ciutat és l’industrial. Malgrat que ens costi de creure, la població activa empleada en el sector secundari era, el 1900, d’un 22%, el que la situava en el quart lloc d’Espanya, després del País Basc, Catalunya i Madrid.
Les exportacions de productes transformats del camp, a més dels de tèxtil i les sabates, tendran també una notable força la qual cosa farà créixer el sistema industrial mallorquí. Les exportacions registrades al port de Palma de 1900 a 1920 es duplicaran, i la demografia es torna a recuperar després de 30 anys d’emigracions importants. Així mateix són positives les dades comparatives de la renda per càpita respecte d’Espanya i l’estabilitat de preus. Tot indica una economia millor que la mitjana espanyola.
Per tal que el sector industrial pogués créixer era imprescindible un bon transport, una indústria transformadora i un sistema portuari eficaç. Aquest va ser el projecte econòmic principal de la nova burgesia de Ciutat durant el primer terç del segle XX. Per la situació del Port i pel volum de persones i d’empreses, Palma va ser la capital del nou sistema econòmic liberal de Mallorca. Un sistema econòmic impulsat per la modernització de tota la vida política i social que es feia a tota Europa. Un canvi tan important, que va suposar també resistències molt acusades, un pas endavant que també podria anar acompanyat d’un pas enrere.
La xarxa del ferrocarril començada a 1874 acabaria completant-se a 1930, amb una xarxa de 212 kms, que enllaçava Palma amb les principals ciutats de Mallorca: Sóller, Inca, Manacor, Felanitx y Santanyí estenent així la concepció radial del creixement urbà. La densitat de la xarxa ferroviària era el doble que la mitjana espanyola. Es complementava amb una xarxa de tramvies a Palma que s’iniciaria l’any 1916 amb la línia Palma-Portopi, i acabaria arribant a tots els barris de la ciutat el 1935, amb un total de 51,7 km. de línia. Aquest era el transport més popular, i va arribar a comptabilitzar més de 14 milions de passatgers l’any 1938.
Una vegada rompuda la barrera física i psicològica que suposava la murada, les fàbriques concentrades en el centre històric s’estengueren cap a Santa Catalina, el Molinar, els Hostalets i la Soledat. Uns dels eixos principals de la industrialització va ser el que anava paral·lel al ferrocarril. L’estació va anar creixent entorn l’actual Plaça d’Espanya, i el volum de mercaderia era tan gran que es va fer el 1931 un túnel fins a la murada del mar, per evitar que el tren passés per la Rambla i el Born per arribar al Port. Així es complia l’objectiu més desitjat dels accionistes del ferrocarril: connectar directament el Port de Palma amb tota l’illa sense haver de travessar la ciutat.
La necessitat de transport marítim feia que algunes indústries es situessin al costat de la mar, com la fàbrica de productes químics Alcasil a S’Aigo Dolça. La ciutat portuària creixia davant la Llotja i davant la Seu amb nous molls i serveis per als vaixells, fins que a 1912 es va construir -segons projecte de Pedro Garau- el famós moll de la Riba. La Riba va ser un lloc molt popular, no únicament com a lloc de feina i de passeig, sinó també de “desenfeinats” que anaven a badar i a contemplar les operacions dels nous vaixells de vapor que, a poc a poc, substituirien els grans velers.
La Isleña Marítima, la companyia naviliera puntera de Mallorca i de capital totalment local, va guanyar el 1910 el concurs estatal de la concessió de línies de transport marítim amb les altres illes, Barcelona, València, Alger i Marsella, amb més freqüències setmanals i amb l’obligació de refer la seva flota amb 5 vaixells de vapor moderns. La companyia, que tenia oficines en les principals capitals europees com París, Londres i Berlín, es va llançar a un projecte de primera categoria europea. Varen encarregar la construcció dels cinc vaixells a la famosa Casa Odero de Gènova, amb un èxit total, ja que, per la seva elegància i majestuositat, els vaixells foren coneguts popularment com “los Cisnes del Mediterràneo”.
El 1910, impulsada per la Cambra de Comerç i amb un suport important de l’Ajuntament, es va fer davant la Llotja la primera exposició regional amb la participació de 420 expositors, que va rebre visitants de tota Mallorca i Espanya. S’aprofità l’ocasió per convertir el descampat portuari de davant la Llotja en un passeig, ordenat per Gaspar Bennazar, al qual li dedicarem la pàgina següent.
El creixement de la indústria va anar aparellat amb el creixement del moviment obrer, que lluitava com a altres ciutats europees per la millora dels seus drets i les condicions econòmiques dels seus contractes. El moviment obrer, defensat en part per republicans, i totalment pels socialistes, va anar evolucionant, tant qualitativament com quantitativament, a força de vagues i lluites que costaven molts de sacrificis.
A poc a poc la coalició republicana-socialista es va reforçar amb els regionalistes, i el moviment obrer va rebre una bona ajuda d’en Joan March, no exempta de contrapartides com veurem més endavant. Uns anys després, a causa de la primera guerra mundial les exportacions també patiren certes transformacions, però també hi hagué noves oportunitats, degut a la neutralitat de l’Estat espanyol i a les necessitats extraordinàries que tenien els països en guerra de béns primaris. Veurem com l’entrada de Joan March a Palma canvia la dinàmica política i econòmica de la ciutat.
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Nota important: l’autor del text és el col·lectiu “Palma XXI”. La persona que fa la revisió no té per què coincidir totalment amb les idees que expressi l’autor.
Doctor en Economia, és professor de la UIB en el departament d’Economia Aplicada. Ha publicat un llibre com a autor i nou en autoria compartida. S’ha especialitzat en la història industrial de Mallorca.
Fonts consultades:
Referències bibliogràfiques
- Alemany Joan. Els grans ports de les Balears. APB.2001
- Bibiloni Jordi. Història del tramvia elèctric.
- Escartín Joana Maria. La ciutat amuntegada. Indústria del calçat, desenvolupament urbà i condicions de vida en la Palma contemporània (1840-1940). Edicions Documenta Balear. Palma de Mallorca, 2001, 398 pp. Ferrer Pere. Juan March. Edit. Zeta. 2008.
- Gabriel Pere. El moviment obrer a Mallorca. Editorial Lavinia. Barcelona 1973
- Manera Carlos. Las cajas de ahorro y el crecimiento económico en Baleares 1880-2001. UIB
- Molina Ramon y Antonia Morey. UIB. Ferrocarril, transformaciones económicas y especulación urbanística: la Ciudad de Palma 1870-1940. IV Congreso de Historia Universitaria. 2006.
- Molina Ramon. UIB Coste del trabajo y coste de la vida como condicionantes del desarrollo industrial. Mallorca (1850-1936)
Referències a pàgines web
- Sobre la Expo de 1910: http://fabian.balearweb.net/post/121285
- Sobre el túnel de la Plaça d’Espanya fins la murada i el port: http://www.trensdemallorca.com/FFCCMallorca/port/port-presentacio.htm
- Sobre la història dels tramvies: http://fotosantiguasdemallorca.blogspot.com.es/2011/04/historia-de-los-tranvias-de-palma.html
- Sobre la Isleña Marítima: http://vidamaritima.com/2007/07/la-islena-maritima-y-los-cisnes-del-mediterraneo/
- Sobre Joan March: http://www.fideus.com/Marc%20h%20-%20memoria%20-%2001.htm
Imatge de capçalera: mostra la fàbrica d’electricitat anomenada Central I, construïda l’any 1922 entre Palma i el Portitxol, aproximadament a on avui es troba l’edifici de GESA. La fotografia forma part de l’arxiu d’Andreu Muntaner Darder.