La vida cultural en transición
La foto de Torrelló de los Reyes en Marivent nos muestra a una familia aparentemente feliz, representación del ideal que muchos españoles querían para España, un país feliz que llegaría después de la transición. Cómo sabemos aquella familia se rompió algún día, como también la idea de una España reconciliada y feliz.
La lucha del Rey para imponer despacio la democracia que el pueblo quería, iba creándole enemigos, que, bien pronto, en 1978, organizaron tímidamente un golpe de estado, la llamada Operación Galaxia, en la cual participaba el teniente coronel Tejero. Cuando salió a la luz, fue minimizada por el ministro de turno y a los golpistas solo los sentenciaron a seis meses de prisión. Más tarde, el 1981, se haría realidad con la irrupción de Tejero en el Congreso de Diputados. El entorno estatal era muy incierto, de crisis permanente, en la que ETA provocaba la intervención del Ejército con frecuentes atentados a militares.
Palma estaba envuelta en un trabajo intenso para recuperar la cultura propia con el Congreso de Cultura Catalana, presidido a la par por Joan Miró i Francesc de Borja Moll. El Congreso contó con muchas personas que lo impulsaron, especialmente Antoni Serra, Josep Maria Llompart, Llorenç Capellà, Joana Serra de Gaieta, Gabriel Janer Manila, Miquel López Crespí, Pere Morey y la OCB, entre otros.
También se recuperaban las Fiestas de San Sebastián que hacía sesenta años que no se celebraban. En la recuperación de las fiestas y su extensión a toda la ciudad contribuyó decisivamente el movimiento vecinal que fue creciendo a lo largo de la transición democrática hasta hoy en día. De la mano de personas como Paco Mengod, Paco Murcia, jaume Obrador, Rosa Bueno, Joan Font, Joan Lliteres… hasta el actual presidente de la FAAVV de Palma Joan Forteza, han defendido la independencia política para apoyar las reivindicaciones de los vecinos.
La cultura catalana se abría por muchos caminos, como haciendo ondear la bandera mallorquina en Cort y abriendo la escuela Mata de Jonc, la primera guardería en catalán. En general, la cultura y el mundo del arte en Mallorca “a finales de los setenta y principios de los ochenta es una enorme explosión de creación, quizá única en todo Europa”, según el poeta y profesor de Química de la UIB Àngel Terrón.
Los ciudadanos de Palma tenían una amplia y diversa gama de posibilidades culturales como ir al cine, actividad muy popular en aquellos años, puesto que no había la oferta televisiva de ahora. Eran los años de “la apertura” y llegaban películas que marcarían aquella época, como La Naranja Mecánica o El último tango en París. Cines como el Rívoli y el Augusta todavía sobreviven hoy. Otros han desaparecido convertidos en almacenes de ropa y regalos, como el cine Born o el Rialto. Otros muchos se han transformado en entidades bancarias, comercios de barrio o bien están cerrados, como el Astoria, los Chaplin, el Avenida, el Novedades, el Capitol, el Moderno, etc.
Las galerías de arte estaban muy activas, recordamos a las Pelaires, Bearn, Quatre Gats, Oliver Maneu, y otros, donde empezaban carrera gente que había nacido a inicios de los cincuenta o finales de los cuarenta, como Ramon Canet, Mateu Bauzà, Damià Jaume, y muchos otros. Las librerías, de las cuales ya hemos hablado en un capítulo anterior, seguían estando muy vivas como lugar de encuentros y de conferencias.
La vida nocturna seguía intensa, principalmente en torno al Terreno, pero ya no era el único lugar especial como en la década de los sesenta. Ahora los ciudadanos de Palma frecuentaban ampliamente las discotecas que antes eran más turísticas. Las discotecas más afamadas eran Babel’s, Flamingo, Jack El Negro, Sg. Peppers, Trui, Zhivago, Casa Vallés, Zorbas, Es Fogueró, Tagomago, Tito’s y el Club de Mar, entre otras.
De dia había vida diurna muy intensa. Bares y cafeterías donde los ciudadanos iban a tomar café, a merendar y a ver a los amigos. De aquellos bares aún quedan algunos como el Modern, el Martí o el Bosch. Muchos otros han perdido la batalla de la supervivencia: el Formentor, la Granja Reus , la Granja Royal, el Riskal, el Antonio, el Miami, el Moka, el Cristal, el Niza, el Güell y tantos otros; sin olvidar dos lugares diferentes pero institucionales, como com Ca’n Joan de S’aigo i el Circulo: uno sobrevive y ha crecido, mientras que el otro se ha transfigurado.
La vida deportiva no era demasiada diversa y sobre todo estaba muy dirigida a los hombres. A los que les gustaba el fútbol podían ir a ver el Mallorca al Lluís Sitjar o al Baleares al Estadio Balear. Los amantes de las corridas de toros iban a la Plaza que había hecho en 1929 el arquitecto Bennazar. Los fanáticos de las apuestas y de los caballos podían ir todavía al Hipódromo, y si eran amantes de las carreras de canes al Canódromo. Algunos todavía iban al Velódromo y al Frontón.
En cuanto a la vida literaria y artística, Camilo José Cela seguía siendo protagonista frecuente de los medios de comunicación, ya fuera por haber conseguido el cinturón negro de yudoca o porque era propuesto para el Premio Nobel, premio que finalmente obtendría en 1989. Tòfol Serra se adentraba en una profunda comparación de Ramon Llull entre la cábala cristiana y la cábala árabe, y Xesc Forteza tocaba más de pies en tierra y estrenaba una obra con un título divertido: “Basta de sexo, somos de derechas”. Xesc Forteza fue uno de los principales animadores de la vida cultural de Palma en los 60 y 80. Su popularidad hizo que el Ayuntamiento de Palma le dedicara en 2003 el nombre del teatro que está en el barrio de la Calatrava. La de Xesc Forteza fue toda una vida dedicada al teatro, en la que escribió 33 obras hasta su muerte en 1999.
La generación de jóvenes nacida en los años 50 en las familias burguesas o a las que iban progresando económicamente con el turismo y la construcción, estudiaban en la Universitat de Barcelona por la aventura de salir de la Islay por una mayor diversidad y calidad de los estudios que la recién creada UIB. Alquilaban pisos entre nos cuantos amigos y amigas, o bien iban a una residencia universitaria. Barcelona y Palma volvían a estar ligadas por miles de personas y miles de historias. Como dice José Carlos Llop en su libro Reyes de Alejandria, pág. 116: “Barcelona era un diorama de luces ficticias, de luces de ficción, però la ficción era la vida. Tejerla com un tapiz y después salir de ese tapiz y empezar otro. Luces de ficción: las lámparas de Zeleste, la Cúpula Venus, el Tabú, el Jazz Colón, el London, el Pastís, la Bodega Bohemia eran los vagones noctámbulos del Barcelona Express.”Para aquellos jóvenes que conocían intensamente la “Barcelona Express”, al volver a Palma de vacaciones el Terreno les parecía poco. Empezaba la decadencia del Terreno, que finalmente agotaría su liderazgo de la nocturnidad en 80.
En cuanto a la lucha feminista, se estaba extendiendo a diferentes campos de la actividad social y laboral y asistíamos en Palma a una de las primeras manifestaciones contra la violencia machista. En aquellos años los movimientos feministas de España ya estaban coordinados y pedían acciones como suprimir las leyes que discriminaban a las mujeres, la legalización de los anticonceptivos o una ley a favor del aborto.
Seguramente lo más trascendental para Palma y para Mallorca, desde el punto de vista de la cultura cívica, fue la acción contra el desbocado crecimiento turístico y urbanístico. Conciencia que ya había tenido el primer éxito con el Parque del Mar, al que seguirían otros dos muy importantes: Salvar la Dragonera, en 1978, y, el año siguiente, Salvar Es Trenc.
Cómo sabemos la Dragonera fue ocupada pacíficamente por jóvenes del colectivo palmesano Talaiot Corcat, porque la isla quería ser urbanizada por la empresa Pamesa. Se fueron hacia Sant Elm y encontraron gente ya preparada para apoyarlos. La ocupación tuvo éxito y el colectivo rotativo de unas sesenta personas se estuvo unos 15 días. Personalidades de la vida asociativa y cultural dieron el apoyo a grupos que lideraban aquella acción pidiendo dinero, comida, ropa, y hacían que los ocupantes pudieran resistir.
Es interesante la anécdota que cuenta sobre el tema Damià Ferrà-Ponç, cuando se le ocurrió que se tendría que ocupar la Dragonera, puesto que el peligro de urbanización era inminente:
“Un día en el Bar Bosch expuse la idea a Miquel Barceló y se entusiasmó. Le dije que convenía elaborar el proyecto en total secreto porque si se filtraba, la ocupación se haría imposible porque la Guardia Civil nos estaría esperando y ni siquiera nos dejarían embarcar.(…) La ocupación tenía que estar bastante organizada para resistir en Sa Dragonera el máximo de tiempo posible. Cuanto más larga fuera la ocupación, más información generaría. (…) Pero Miquel Barceló se animó tanto con la idea que en vez de preparar la acción en secreto, habló con los anarquistas de Talaiot Corcat”.
Una vez acabada la ocupación al cabo de dos semanas, también de manera pacífica continuó a lucha jurídica liderada por el GOB, hasta que el Consell Insular de Mallorca compró la Isla a una entidad bancaria en 1988 y en 1995 fue declarada Parque Natural. Ahora es visitada por unas 40.000 personas cada año.
Otra lucha muy popular fue la de Salvar Es Trenc. Otra vez se ocupó la playa por unas 500 personas, esta vez impulsada por el GOB, con personas del entorno de Campos, Santanyí y toda Mallorca. En aquellos años, el GOB ya se percibía como la entidad ecologista y reivindicativa más fuerte de la Isla, el tiempo en el cual Miquel Rayó era su presidente.
La lucha duró meses, ya que el Ayuntamiento de Campos insistía en hacer un campo de golf y unas instalaciones hoteleras para 6000 personas, ya que su economía agrícola no daba para mantener los gastos del pueblo y no tenían ninguna urbanización turística. Aquella iniciativa se paró y, después de muchos estiras y aflojas, en junio del 2017 se declaró el Parque Natural Marítimoterrestre Es Trenc – Salobrar de Campos. Un parque con una extensión de 1.441 hectáreas terrestres y 2.500 marinas.
Ahora Es Trenc y Sa Dragonera son territorios protegidos pero frágiles, ya que sostienen una presión humana que ha ido creciendo exponencialmente año tras año. El éxito de las luchas sociales para preservar nuestro patrimonio (ya sea la ciudad con el Parc del Mar, Sa Dragonera o Es Trenc) ha servido también para intensificar el éxito turístico de nuestra isla, una paradoja sobre la cual deberemos reflexionar más adelante.
[:]
La vida cultural en transició
La foto d’en Torrelló dels Reis a Marivent ens mostra a una família aparentment feliç, representació de l’ideal que molts espanyols volien per Espanya, un país feliç que arribaria després de la transició. Com sabem aquella família es va trencar algun dia, com també la idea d’una Espanya reconciliada i feliç.
La lluita del Rei per imposar a poc a poc la democràcia que el poble volia, anava creant-li enemics, que, ben aviat, el 1978, organitzaren tímidament un cop d’estat, l’anomenada Operación Galaxia, en la qual hi participava el tinent coronel Tejero. Quan sortí a la llum, fou minimitzada pel ministre de torn i als colpistes només els varen sentenciar a sis mesos de presó. Més tard, el 1981, es faria realitat amb la irrupció de Tejero al Congrés de Diputats. L’entorn estatal era molt incert, de crisi permanent, en la que ETA provocava la intervenció de l’Exèrcit amb freqüents atemptats a militars.
Palma estava embolicada en una feina intensa per recuperar la cultura pròpia amb el Congrés de Cultura Catalana, presidit a la par per Joan Miró i Francesc de Borja Moll. El Congrés va comptar amb moltes persones que l’impulsaren, especialment Antoni Serra, Josep Maria Llompart, Llorenç Capellà, Joana Serra de Gaieta, Gabriel Janer Manila, Miquel López Crespí, Pere Morey i l’OCB, entre altres.
També es recuperaven les Festes de Sant Sebastià que feia seixanta anys que no se celebraven. En la recuperació de les festes i la seva extensió a tota la ciutat va contribuir decisivament el moviment veïnal que va anar creixent al llarg de la transició democràtica fins avui. De la mà de persones com Paco Mengod, Paco Murcia, Jaume Obrador, Rosa Bueno, Joan Font, Joan Lliteres… fins a l’actual president de la FAVV de Palma Joan Forteza, han defensat la independència política per recolzar les reivindicacions dels veïns.
La cultura catalana s’obria pas per molts camins, com fent ondejar la bandera mallorquina a Cort i obrint l’escola Mata de Jonc, la primera escoleta en català. En general, la cultura i el món de l’art a Mallorca “a finals dels setanta i principis dels vuitanta és una enorme explosió de creació, tal volta única a tot Europa”, segons el poeta i professor de Química de la UIB Àngel Terrón.
Els ciutadans de Palma tenien una gamma àmplia i diversa de possibilitats culturals com anar al cine, activitat molt popular en aquells anys, ja que no hi havia l’oferta televisiva d’ara. Eren els anys de “l’obertura” i arribaven pel·lícules que marcarien aquella època, com La Naranja Mecánica o El último tango en París. Cines com el Rivoli i l’Augusta encara sobreviuen avui. Altres han desaparegut convertits en magatzems de roba i regals, com el cine Born o el Rialto. Molts altres s’han transformat en entitats bancàries, comerços de barri o bé estan tancats, com l’Astoria, els Chaplin, l’Avenida, el Novedades, el Capitol, el Moderno, etc.
Les galeries d’art estaven molt actives, recordem a les Pelaires, Bearn, Quatre Gats, Oliver Maneu, i altres, on començaven carrera gent que havia nascut a inicis dels cinquanta o finals dels quaranta, com Ramon Canet, Mateu Bauzà, Damià Jaume, i molts d’altres. Les llibreries, de les quals ja hem parlat en un capítol anterior, seguien estant molt vives com a lloc d’encontres i de conferències.
De dia hi havia vida diürna molt intensa. Bars i cafeteries on els ciutadans anaven a prendre cafè, a berenar i veure als amics. D’aquells bars encara en queden alguns com el Modern, el Martí o el Bosch. Molts altres han perdut la batalla de la supervivència: el Formentor, la Granja Reus , la Granja Royal, el Riskal, l’Antonio, el Miami, el Moka, el Cristal, el Niza, el Güell i tants altres; sense oblidar dos llocs diferents però institucionals, com Ca’n Joan de S’aigo i el Circulo: un sobreviu i ha crescut, mentre l’altre s’ha transfigurat.
La vida nocturna seguia intensa, principalment entorn del Terreno, però ja no era l’únic lloc especial com a la dècada dels seixanta. Ara els ciutadans de Palma freqüentaven àmpliament les discoteques que abans eren més turístiques. Les discoteques més afamades eren Babel’s, Flamingo, Jack el Negro, Sg. Peppers, Trui, Zhivago, Casa Vallés, Zorbas, Es Fogueró, Tagomago, Tito’s i el Club de Mar, entre altres.
La vida esportiva no era massa diversa i sobretot estava molt dirigida als homes. Als que els hi agradava el futbol podien anar a veure el Mallorca al Lluís Sitjar o al Baleares a l’Estadi Balear. Els amants de les corregudes de bous anaven a la Plaça que havia fet el 1929 l’arquitecte Bennazar. Els fanàtics de les apostes i dels cavalls podien anar encara a l’Hipòdrom, i si eren amants de les curses de cans al Canòdrom. Alguns encara anaven al Velòdrom i al Frontó.
Pel que fa a la vida literària i artística, Camilo José Cela seguia essent protagonista freqüent dels mitjans de comunicació, ja fos per haver aconseguit el cinturó negre de judoka o perquè era proposat pel Premi Nobel, premi que finalment obtindria el 1989. En Tòfol Serra s’endinsava en una profunda comparació de Ramon Llull entre la càbala cristiana i la càbala àrab, i Xesc Forteza tocava més de peus en terra i estrenava una obra amb un títol divertit: “Prou de sexe, som de dretes”. Xesc Forteza va ser un dels principals animadors de la vida cultural de Palma en els 60 i 80. La seva popularitat va fer que l’Ajuntament de Palma li dedicà el 2003 el nom del teatre que està al barri de la Calatrava. La de Xesc Forteza va ser tota una vida dedicada al teatre, en la que va escriure 33 obres fins a la seva mort l’any 1999.
La generació de joves nascuda als anys 50 a les famílies burgeses o a les que anaven progressant econòmicament amb el turisme i la construcció, estudiaven a la Universitat de Barcelona per l’aventura de sortir de l’Illa i per una major diversitat i qualitat dels estudis que la recent creada UIB. Llogaven pisos entre uns quants amics i amigues, o bé anaven a una residència universitària. Barcelona i Palma tornaven a estar lligades per milers de persones i milers d’històries. Com diu José Carlos Llop al seu llibre Reyes de Alejandria, pàg. 116: “Barcelona era un diorama de luces ficticias, de luces de ficción, però la ficción era la vida. Tejerla com un tapiz y después salir de ese tapiz y empezar otro. Luces de ficción: las lámparas de Zeleste, la Cúpula Venus, el Tabú, el Jazz Colón, el London, el Pastís, la Bodega Bohemia eran los vagones noctámbulos del Barcelona Express.” Per a aquells joves que coneixien intensament el “Barcelona Express”, al tornar a Palma de vacances el Terreno els hi semblava poc. Començava la decadència del Terreno, que finalment esgotaria el seu lideratge de la nocturnitat els anys 80.
Pel que fa a la lluita feminista, s’estava estenent a diferents camps de l’activitat social i laboral i assistíem a Palma a una de les primeres manifestacions contra la violència masclista. En aquells anys els moviments feministes d’Espanya ja estaven coordinats i demanaven accions com suprimir les lleis que discriminaven a les dones, la legalització dels anticonceptius o una llei a favor de l’avortament.
Segurament el més transcendental per Palma i per Mallorca, des del punt de vista de la cultura cívica, va ser l’acció contra el desbocat creixement turístic i urbanístic. Consciència que ja havia tengut el primer èxit amb el Parc de la Mar, al que seguirien altres dos molt importants: Salvar la Dragonera, el 1978, i, l’any següent, Salvar es Trenc.
Com sabem la Dragonera va ser ocupada pacíficament per joves del col·lectiu palmesà Talaiot Corcat, perquè l’illa volia ser urbanitzada per l’empresa Pamesa. Se’n varen anar cap a Sant Elm i varen trobar gent ja preparada per donar-los suport. L’ocupació va tenir èxit i el col·lectiu rotatiu d’una seixantena de persones s’hi va estar uns 15 dies. Personalitats de la vida associativa i cultural varen donar el suport a grups que recolzaven aquella acció demanant diners, menjar, vestits, i feien que els ocupadors poguessin resistir.
És interessant l’anècdota que conta sobre el tema en Damià Ferrà-Ponç, quan se li va ocórrer que s’hauria d’ocupar la Dragonera, ja que el perill d’urbanització era imminent:
“Un dia al Bar Bosch vaig exposar la idea a en Miquel Barceló i s’hi va entusiasmar. Li vaig dir que convenia elaborar el projecte en total secret perquè si es filtrava, l’ocupació es faria impossible perquè la Guardia Civil ens estaria esperant i ni tan sols ens deixarien embarcar. (…) L’ocupació havia d’estar prou organitzada per resistir a Sa Dragonera el màxim de temps possible. Com més llarga fos l’ocupació, més informació generaria. (…) Però en Miquel Barceló s’animà tant amb la idea que en comptes de preparar l’acció en secret, en va parlar amb els anarquistes de Talaiot Corcat”.
Una vegada acabada l’ocupació al cap de dues setmanes, també de manera pacífica va continuar la lluita jurídica liderada pel GOB, fins que el Consell Insular de Mallorca va comprar l’Illa a una entitat bancària el 1988 i el 1995 fou declarada Parc Natural. Ara és visitada per unes 40.000 persones cada any.
Una altra lluita molt popular va ser la de Salvar es Trenc. Una altra vegada es va ocupar la platja per unes 500 persones, aquest cop impulsades pel GOB, amb persones de l’entorn de Campos, Santanyí i tota Mallorca. En aquells anys el GOB ja es percebia com l’entitat ecologista i reivindicativa més forta de l’Illa, el temps en el qual Miquel Rayó era el seu president.
La lluita durà mesos, ja que l’Ajuntament de Campos insistia a fer un camp de golf i unes instal·lacions hoteleres per 6000 persones, ja que la seva economia agrícola no donava per mantenir les despeses de poble i no tenien cap urbanització turística. Aquella iniciativa es va aturar i, després de moltes estires i arronses, el juny del 2017 va ser declarat el Parc Natural Maritimoterrestre Es Trenc – Salobrar de Campos. Un parc amb una extensió de 1.441 ha terrestres i 2.500 ha marines.
Ara Es Trenc i Sa Dragonera són territoris protegits però fràgils, ja que sostenen una pressió humana que ha anat creixent exponencialment any rere any. L’èxit de les lluites socials per preservar el nostre patrimoni (ja sigui a la ciutat amb el Parc del Mar, Sa Dragonera o Es Trenc) han servit també per intensificar l’èxit turístic de la nostra illa, una paradoxa sobre la qual haurem de reflexionar més endavant.
Revisat per

Pedagog i escriptor, ha publicat diversos treballs sobre divulgació naturalista, conservació d’espais naturals i educació ambiental com “Cabrera, l’illa sense nom”, “Les aus de s’Albufera”, “La nostàlgia del fang” i “Mallorca: la Serra”. A més, és autor de novel·les per a adults i de llibres de relats per a infants i joves. Membre del GOB des de la seva fundació, n’ha presidit la secció mallorquina. Recentment ha estat membre fundador de Tramuntana XXI i ara forma part del seu Consell Assessor.
Fonts consultades:
Referències bibliogràfiques:
Llop Jose Carlos. Reyes de Alejandria. Editorial Alfaguara. 2016.
Pons Pere Antoni. Damià Ferra-Ponç. Cap al futur per a ruta de les arrels. Editat per Lleonard Muntaner. 2012
Rayó i Ferrer, Miquel. L’ecologisme a les Balears. Edita Document Balear. Quaderns d’Història Contemporània de les Balears. 2004.
Soraya Gahete Muñoz. Las luchas feministas. Las principales campañas del movimiento feminista español (1976-1981) Investigaciones Feministas. Ediciones de la Complutense.
Terrón Angel. Pròleg del llibre de Gerogina Sas sobre Ferran Cano: L’art com a resposta la vida. Edita Lleonard Muntaner 2104.
Torrello Llompart, Joan. Palma un altre temps. 60 anys mirant Ciutat. Dolmen Editoral. 2019.
Webs de referència:
Sobre Sa Dragonera.
https://www.youtube.com/watch?v=1O17e8DYNm0http://www.rtve.es/alacarta/videos/informatiu-balear/40-anys-locupacio-sa-dragonera/4102850/
Sobre Es Trenc.
https://www.dbalears.cat/part-forana/2008/06/22/1571/30-anys-de-salvem-es-trenc.html
Sobre Cultura i Transició a Mallorca.
Blog de Lopez Crespi. http://promocat.cecili.cat/post/38188
Imatge de capçalera:
La família Reial a Marivent. Font: Del llibre “Palma un altre temps”, de Joan Llompart Torrelló.



