La ciudad crece a pesar de la crisis turística
Parque sí, párquing no
El Parque del Mar fue un fenómeno político y urbanístico de primera magnitud. Políticamente fue la primera conquista ciudadana contra el ayuntamiento franquista, puesto que la presión en la calle y en los medios de comunicación hizo anular la concesión adjudicada en agosto de 1973 a PARK MAR S.A., representada por su presidente Joan Torres Llodrà siendo alcalde accidental de Ciutat Miquel Àngel Llauger Llull, para hacer un aparcamiento público de 600 plazas en superficie.
Este aparcamiento había sido previsto por la Jefatura de Carreteras del MOP en el solar que era fruto sobre todo de las obras de la autopista ante la Seu, el peor atentado de la ciudad moderna sobre la antigua. Personalidades importantes y relevantes como Josep Melià, Camilo J. Cela, Gabriel Alomar, e incluso el regidor de Cultura del Ayuntamiento Miquel Duran, así como Sert y Miró, instituciones y colectivos como el Colegio de Arquitectos y muchos medios de comunicación, se posicionaron públicamente en contra de las obras en curso del aparcamiento.
Con motivo de la inauguración de la primera fase del nuevo Parque del Mar en 1984, después de 12 años de proyectos, luchas ciudadanas y movidas políticas, Basilio Baltasar escribió un artículo en el diario El País en el cual decía: “La cesión administrativa, por concurso, a la empresa Parkmar, SA, en 1974, del proyecto de construcción del Parque del Mar, convirtió al ayuntamiento y al solar del mar, en el centro de la conspiración democrática mejor urdida y victoriosa de la reciente historia política mallorquina” (El País, 10/07/84)
El accionariado de la empresa adjudicataria contaba con personas que eran propietarios de Aparcamientos Insulares, empresa que ya gestionaba el aparcamiento de la plaza Mayor y de la plaza Berenguer y Palou. Para rescindir la concesión a Parkmar, estando ya construido el actual aparcamiento subterráneo, el Ayuntamiento − presidido por el Alcalde Buchens − tuvo que pagar 135 millones de pesetas de indemnización.
El Ayuntamiento encargó un concurso de proyectos que serían evaluados por un jurado presidido por Josep Lluís Sert, decano durante muchos años de la Escuela de Arquitectura de Harvard. En el jurado formaron parte arquitectos como Oriol Bohigas, designado por la ciudad, y Helio Piñón, designado por el Colegio de Arquitectos de Cataluña y Baleares, Eduardo González, designado por la Dirección General del Patrimonio Artístico, además de Guillem Rosselló, Consejero Provincial de Bellas Artes, Lleonard Llorens, por la Sociedad de Historia Natural de las Baleares, representantes de entidades culturales como Josep Maria Casasayas y Miquel Adrover y de entidades ciudadanas como Manel Domènech i Alfred Ximelis.
El enero del 1978 se adjudicó el primer premio al proyecto del Grupo Zócalo, formado por los arquitectos Santiago Bó, Emili Gené, Emili Nadal, Angel Morado y Pere Nicolau y los ingenieros forestales Mateu Castelló i José Ignacio Cisneros. Además del primer premio, el jurado otorgó tres accésits (primero, segundo y tercero) encabezados, respectivamente, por los arquitectos Carlos García-Delgado, Pere Rabassa y Josep Ferragut.
En el acta del jurado se dice: «El trabajo que aquí se premia es valorado, ante todo, por plantear una solución en términos de reivindicación de valores históricos interrumpidos y condenados por la construcción de la Autopista. No se trata, en cambio, de una recuperación nostálgica: aspectos concretos de uso público refuerzan el valor simbólico que, sin duda, la operación tiene. La disposición del paseo, paralelamente a la penetración del agua hasta la propia muralla, hace que esto pierda el carácter anecdótico que, a primera vista, podría atribuírsele. No debe verse, por lo tanto, ahí, la conversión ingeniosa de un «laguito» en un «trozo de mar», sinó la posibilidad de conectar una área singular de la Ciudad con el Mediterráneo, por debajo de la Autopista, a través de un Parque cuya denominación «Parque del Mar» define su vocación y su carácter.» (Acta del jurado. Archivo del arquitecto Pere Nicolau Bover).
La idea se recogía en la portada del Diario de Mallorca : “La Seu volverá a reflejarse en el Mediterráneo” (DM, 08/01/1978).
Un urbanismo fuera de control
Aquella no era la única pieza urbanística que tenía una alta tensión social. No nos tenemos que olvidar que el Puig de Sant Pere estaba todavía pendiente de un proyecto integral de rehabilitación que aun así no se haría realidad hasta avanzados los 80, aunque había un acuerdo verbal entre el Ayuntamiento, el Ministerio de la Vivienda y el Colegio de Arquitectos.
Por otro lado, aquellos meses era muy debatido el proyecto de Campsa, consistente en la creación de otro dique al este de la ciudad, de 1.700 metros de largo por 30 m de ancho y 4 m de alto. La brillante idea era hacer de Palma “Centro de atracciones del comercio mediterráneo” ( ABC 8 agosto del 1976). El Ayuntamiento y los vecinos del Coll de en Rabassa se habían opuesto frontalmente al proyecto de hacer una dársena en la salida del Torrent Gros en Ciudad Jardín, proyecto que como sabemos finalmente no se hizo. Tampoco se llegó a hacer el Casino, que sí era muy demandado por el Ayuntamiento y por el cual el Alcalde Paulino Buchens amenazó públicamente en dimitir porque Madrid había concedido dos en Baleares pero ninguno en Palma.
Muchas zonas de Ciutatt, como el lecho de la Riera o las estaciones del ferrocarril junto a la plaza de España, estaban abandonadas, testigos de un mundo industrial que desaparecía a toda velocidad. El Escorxador se quería derribar y hacerlo pasar a Mercapalma. El Frontón Balear del Paseo Mallorca − actividad deportiva muy popular entre los jóvenes de Ciutat − se eliminaba para hacer viviendas. En el medio del Paseo Marítimo, los astilleros se trasladaban al Mollet dejando un solar que se quería para zona verde pero finalmente se construyeron pisos. De 1974 al 79 se hicieron 16.945 pisos, todos de iniciativa privada. Palma tenía 50.000 habitantes más.
El crecimiento urbanístico de la ciudad, totalmente desbocado desde los años 60, intentó ordenarse a través del Plan de 1973 conocido por el nombre de su autor, el catedrático de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona Manuel Ribas Piera. La intención de equilibrar los diferentes barrios de la ciudad era buena pero los resultados no serían los esperados, puesto que el plan fue modificado al alza por el Ayuntamiento y la ciudad continuó creciendo de manera compulsiva.
Algunas de las reformas que el Plan Ribas Piera incorporaba, como la ampliación de la calle Industria eliminando los molinos harineros, eran una muestra del hecho que el nuevo instrumento priorizaba la circulación de los vehículos a la salvaguardia de los rasgos identitarios de la ciudad. En la Carta histórica de Palma, nuestro visor cartográfico, disponible en la página http://iniciativesxxi.com/evolucio-cartografica-palma/, podreis ver el gran crecimiento de Ciutat entre 1956 y 1984.
El caos circulatorio también era muy comentado en los medios de comunicación, fruto de años de crecimiento del parque automovilístico sin orden ni control. Las plazas del centro histórico y las calles principales, como Sant Miquel y los Olmos, aguantaban un tráfico permanente que hacía inviable la convivencia entre coches, peatones y comercios.
Sobre la situación del tráfico en Palma, Gaspar Sabater dibujaba un panorama que aunque hayan pasado más de cuarenta años, parece actual: “Durante el día el parque automovilístico normal de Palma, ya de por sí elevado, se incrementa extraordinariamente, convirtiendo en más dificultosa una circulación y un aparcamiento congestionados. La penetración se produce con mayor intensidad por las carreteras de Inca y Manacor, que recogen respectivamente el tráfico de ambas comarcas, las más pobladas de la isla (DM 26/02/77).”

Calle de los Olmos, antes de ser solo para peatones. Foto de Torrelló publicada en Diario de Mallorca.
Crisis turística en plena transición
Por otro lado teníamos, por primera vez, una crisis turística provocada por la crisis internacional de la subida de los precios del petróleo. Los síntomas eran muy preocupantes, puesto que aumentaban los precios de los víveres, subían las tarifas aéreas y se disparaba el paro.
El crecimiento económico basado en el monocultivo turístico empezaba a tomar fuerza e iría mostrando sus contradicciones que se consolidarán a lo largo de los años. El PIB de las Islas había crecido desde 1960 hasta 1973 de una manera completamente desorbitada, a una velocidad media anual de un 10%. El paro era prácticamente inexistente el 1973, mientras que en 1978 ya rondaba el 15%.
Si miramos el flujo de pasajeros de Son Sant Joan, entenderemos mejor la dinámica de la crisis. El número de pasajeros, según datos del Ayuntamiento de Palma, serían en 1974 de 6.442.185. Bajaron un poco en 1976 a 6.367.294, y volvieron a subir en 1977 a los 7.055.818. En 1978 ya eran muy importantes, hasta los 7.865.253, año en el cual se daba por acabada la crisis turística. De hecho, el ministro de Comercio y Turismo García Díez, el mes de mayo del 1978 en una visita que hizo a Palma, dijo: “No me he encontrado con problemas dramáticos” ( DM 30/05/78)
Lo que pasó realmente fue un frenazo al crecimiento desbocado. Este frenazo y ligera bajada de la demanda era muy difícil de gestionar, puesto que según Antoni Sastre la dependencia de nuestra industria turística de los turoperadores extranjeros, añadido a la dificultad de acceder a créditos bancarios para hacer frente en la bajada de turistas, hizo que cerraran 257 hoteles y muchas empresas de construcción, subiendo mucho el paro. El Ayuntamiento ya pedía aquellos años en el Gobierno de Madrid que se compensaran los costes de insularidad, mientras los controladores aéreos se ponían en huelga.
Aun así, durante aquellos años de la transición se desencadenaron huelgas laborales importantes que demostraban que las organizaciones obreras eran más fuertes que nunca y conseguían más resultados. Un líder indiscutible de aquellas huelgas fue Paco Obrador. En unas declaraciones en el diario El País, denunciaba las condiciones injustas a las cuales estaban sometidos los trabajadores:
«Los trabajadores», añade, «sabían cuando entraban, pero no cuándo salían; no había salario fijo, ni seguridad social; se dormía en pabellones subterráneos colectivos; se provocó la creación de núcleos urbanos sin ningún tipo de equipamientos. Una triste historia de una larga y dura explotación». A Obrador, nacido a la barriada de la Soledad, dirigente sindical integrado a UGT, lo iremos encontrando a lo largo de la historia de las Islas y de Ciudad.
Las huelgas se pararon con un acuerdo firmado por la Federación Hotelera que en sus primeros años estaba encabezada por Miquel Codolà, apoyado con un liderazgo muy fuerte de Josep Forteza Rey.
Para encontrar medidas contra la crisis, el mes de enero del 79 se convocó un Congreso de Turismo coordinado por el economista Esteve Bardolet, en el cual participó todo el sector empresarial y la administración pública. Los participantes llegaron a unas conclusiones sentidas y consensuadas: más calidad, más conservación de la naturaleza, estabilidad en la creación de plazas turísticas, más formación profesional y más desestacionalización. Como por ejemplo sabemos, después de cuarenta años, los temas fundamentales siguen sin resolver.
Al tiempo que se daban estas huelgas hoteleras que movían a 35.000 trabajadores y trabajadoras, en julio del 77, un grupo amplio de militantes ecologistas de la entidad palmesana llamada Talaiot Corcat, ocuparon la isla Dragonera para salvarla de la urbanización. Pero de este fenómeno hablaremos en el capítulo siguiente.
La ciutat creix malgrat la crisi turística
Parc sí, pàrquing no
El Parc de la Mar va ser un fenomen polític i urbanístic de primera magnitud. Políticament va ser la primera conquista ciutadana contra l’ajuntament franquista, ja que la pressió al carrer i als mitjans de comunicació va fer anul·lar la concessió adjudicada l’agost de 1973 a PARK MAR S.A., representada pel seu president Joan Torres Llodrà essent alcalde accidental de Ciutat Miquel Àngel Llauger Llull, per fer un aparcament públic de 600 places en superfície.
Aquest aparcament havia estat previst per la Jefatura de Carreteras del MOP al solar que era fruit sobretot de les obres de l’autopista davant la Seu, el pitjor atemptat de la ciutat Moderna sobre l’Antiga. Personalitats importants i rellevants com Josep Melià, Camilo J. Cela, Gabriel Alomar, i fins i tot el regidor de Cultura de l’Ajuntament Miquel Duran, així com Sert i Miró, institucions i col·lectius com el Col·legi d’Arquitectes i molts de mitjans de comunicació, es varen posicionar públicament en contra de les obres en curs de l’aparcament.
Amb motiu de la inauguració de la Primera Fase del nou Parc de la Mar el 1984, després de 12 anys de projectes, lluites ciutadanes i mogudes polítiques, Basilio Baltasar escrigué un article al diari El País en el qual deia: “La cesión administrativa, por concurso, a la empresa Parkmar, SA, en 1974, del proyecto de construcción del Parque del Mar, convirtió al ayuntamiento y al solar del mar, en el centro de la conspiración democrática mejor urdida y victoriosa de la reciente historia política mallorquina” (El País 10/07/84)
L’accionariat de l’empresa adjudicatària comptava amb persones que eren propietaris d’Aparcamientos Insulares, empresa que ja gestionava l’aparcament de la plaça Major i de la plaça Berenguer i Palou. Per rescindir la concessió a Parkmar, estant ja construït l’actual aparcament subterrani, l’Ajuntament − presidit pel Batle Buchens − va haver de pagar 135 milions de pessetes d’indemnització.
L’Ajuntament va encarregar un concurs de projectes que serien avaluats per un jurat presidit per Josep Lluís Sert, degà durant molts anys de l’Escola d’Arquitectura de Harvard. En el jurat formaren part arquitectes com Oriol Bohigas, designat per la Ciutat, i Helio Piñón, designat pel Col·legi d’Arquitectes de Catalunya i Balears, Eduardo González, designat per la Dirección General del Patrimonio Artístico, a més de Guillem Rosselló, Consejero Provincial de Bellas Artes, Lleonard Llorens, per la Sociedad de Historia Natural de las Baleares, representants d’entitats culturals com Josep Maria Casasayas i Miquel Adrover i d’entitats ciutadanes como Manel Domènech i Alfred Ximelis.
El gener del 1978 es va adjudicar el primer premi al projecte del Grup Zócalo, format pels arquitectes Santiago Bó, Emili Gené, Emili Nadal, Angel Morado i Pere Nicolau i els enginyers forestals Mateu Castelló i José Ignacio Cisneros. A més del primer premi el jurat va atorgar tres accèssits (primer, segon i tercer) encapçalats, respectivament, pels arquitectes Carlos García-Delgado, Pere Rabassa i Josep Ferragut.
A l’acta del jurat es diu: “El trabajo que aquí se premia es valorado, ante todo, por plantear una solución en términos de reivindicación de valores históricos interrumpidos y condenados por la construcción de la Autopista. No se trata, en cambio, de una recuperación nostálgica: aspectos concretos de uso público refuerzan el valor simbólico que, sin duda, la operación tiene. La disposición del paseo, paralelamente a la penetración del agua hasta la propia muralla, hace que esto pierda el carácter anecdótico que, a primera vista, podría atribuírsele. No debe verse, por lo tanto, ahí, la conversión ingeniosa de un “laguito” en un “trozo de mar”, sinó la posibilidad de conectar una área singular de la Ciudad con el Mediterráneo, por debajo de la Autopista, a través de un Parque cuya denominación “Parque del Mar” define su vocación y su carácter.” (Acta del jurat. Arxiu arquitecte Pere Nicolau Bover).
La idea es recollia a la portada del Diario de Mallorca : “La Seo volverá a reflejarse en el Mediterráneo” (DM, 08/01/1978).
Un urbanisme fora control
Aquella no era l’única peça urbanística que tenia una alta tensió social. No ens hem d’oblidar que el Puig de Sant Pere estava encara pendent d’un projecte integral de rehabilitació que tanmateix no es faria realitat fins avançats els anys 80, encara que hi havia un acord verbal entre l’Ajuntament, el Ministerio de la Vivienda i el Col·legi d’Arquitectes.
Per un altre costat, aquells mesos era molt debatut el projecte de Campsa, consistent en la creació d’un altre dic a l’est de la ciutat, de 1.700 metres de llarg per 30 m d’ample i 4 m d’alt. La brillant idea era fer de Palma “Centro de atracciones del comercio mediterráneo” ( ABC 8 agost del 1976). L’Ajuntament i els veïns del Coll d’en Rabassa s’havien oposat frontalment al projecte de fer una dàrsena a la sortida del Torrent Gros a Ciutat Jardí, projecte que com sabem finalment no es va fer. Tampoc es va arribar a fer el Casino, que sí era molt demandat per l’Ajuntament i pel qual el Batle Paulino Buchens va amenaçar públicament en dimitir perquè Madrid n’havia concedit dos a Balears però cap a Palma.
Moltes zones de ciutat, com el cau de la Riera o les estacions del ferrocarril al costat de la plaça d’Espanya, estaven abandonades, testimoni d’un món industrial que desapareixia a tota velocitat. L’Escorxador es volia esbucar i fer-lo passar a Mercapalma. El Frontó Balear del Passeig Mallorca − activitat esportiva molt popular entre els joves de ciutat − s’eliminava per fer-hi habitatges. En el mig del Passeig Marítim, les drassanes es traslladaven al Mollet deixant un solar que es volia per zona verda però finalment s’hi construïren pisos. Del 1974 al 79 es varen fer 16.945 pisos, tots d’iniciativa privada. Palma tenia 50.000 habitants més.
El creixement urbanístic de la ciutat, totalment desbocat des dels anys 60, va intentar ordenar-se a través del Pla de 1973 conegut pel nom del seu autor, el catedràtic d’Urbanisme de l’Escola d’Arquitectura de Barcelona Manuel Ribas Piera. La intenció d’equilibrar els diferents barris de la ciutat era bona però els resultats no foren els esperats, ja que el pla va esser modificat a l’alça per l’Ajuntament i la ciutat va continuar creixent de manera compulsiva.
Algunes de les reformes que el Pla Ribas Piera incorporava, com l’ampliació del carrer Indústria eliminant els molins fariners, eren una mostra del fet que el nou instrument prioritzava la circulació dels vehicles a la salvaguarda dels trets identitaris de la ciutat. A la Carta històrica de Palma, el nostre visor cartogràfic, disponible a la pàgina http://iniciativesxxi.com/evolucio-cartografica-palma/, podreu veure el gran creixement de Ciutat entre 1956 i el 1984.
El caos circulatori també era molt comentat en els mitjans de comunicació, fruit d’anys de creixement del parc automobilístic sense ordre ni control. Les places del centre històric i els carrers principals, com Sant Miquel i els Oms, aguantaven un tràfic permanent que feia inviable la convivència entre cotxes, vianants i comerços.
Sobre la situació del tràfic a Palma, Gaspar Sabater dibuixava un panorama que encara que hagin passat més de quaranta anys, sembla actual: “Durante el día el parque automovilístico normal de Palma, ya de por sí elevado, se incrementa extraordinariamente, convirtiendo en más dificultosa una circulación y un aparcamiento congestionados. La penetración se produce con mayor intensidad por las carreteras de Inca y Manacor, que recogen respectivamente el tráfico de ambas comarcas, las más pobladas de la isla (DM 26/02/77).”

Carrer dels Oms, abans de ser només per a vianants. Foto de Torrelló publicada a Diario de Mallorca.
Crisi turística en plena transició
Per un altre costat teníem, per primera vegada, una crisi turística provocada per la crisi internacional de la pujada dels preus del petroli. Els símptomes eren molt preocupants, ja que augmentaven els preus dels queviures, pujaven les tarifes aèries i es disparava l’atur.
El creixement econòmic basat en el monocultiu turístic començava a prendre força i aniria mostrant les seves contradiccions que es consolidaran al llarg dels anys. El PIB de les Illes havia crescut des de 1960 fins a 1973 d’una manera completament desorbitada, a una velocitat mitjana anual d’un 10%. L’atur era pràcticament inexistent el 1973, mentre que el 1978 ja rondava el 15%.
Si miram el flux de passatgers de Son Sant Joan, entendrem millor la dinàmica de la crisi. El nombre de passatgers, segons dades de l’Ajuntament de Palma, foren el 1974 de 6.442.185. Baixaren un poc el 1976 a 6.367.294, i tornaren a pujar el 1977 als 7.055.818. El 1978 ja eren molt importants, fins als 7.865.253, any en el qual es donava per acabada la crisi turística. De fet, el ministre de Comerç i Turisme García Díez, el mes de maig del 1978 en una visita que va fer a Palma, va dir: “No me he encontrado con problemas dramáticos” ( DM 30/05/78)
El que va passar realment va ser una frenada al creixement desbocat. Aquesta frenada i lleugera baixada de la demanda era molt difícil de gestionar, ja que segons Antoni Sastre la dependència de la nostra indústria turística dels turoperadors estrangers, afegit a la dificultat d’accedir a crèdits bancaris per fer front a la baixada de turistes, va fer que tanquessin 257 hotels i moltes empreses de construcció, pujant molt l’atur. L’Ajuntament ja demanava aquells anys al Govern de Madrid que es compensessin els costos d’insularitat, mentre els controladors aeris es posaven en vaga.
Així i tot, durant aquells anys de la transició es varen desencadenar vagues laborals importants que demostraven que les organitzacions obreres eren més fortes que mai i aconseguien més resultats. Un líder indiscutible d’aquelles vagues fou Paco Obrador. A unes declaracions al diari El País, denunciava les condicions injustes a les quals estaven sotmesos els treballadors:
«Los trabajadores», añade, «sabían cuando entraban, pero no cuándo salían; no había salario fijo, ni seguridad social; se dormía en pabellones subterráneos colectivos; se provocó la creación de núcleos urbanos sin ningún tipo de equipamientos. Una triste historia de una larga y dura explotación». A Obrador, nascut a la barriada de la Soledat, dirigent sindical integrat a UGT, l’anirem trobant al llarg de la història de les Illes i de Ciutat.
Les vagues es varen aturar amb un acord signat per la Federació Hotelera que en els seus primers anys estava encapçalada per Miquel Codolà, recolzat amb un lideratge molt fort de Josep Forteza Rey.
Per trobar mesures contra la crisi, el mes de gener del 79 es va convocar un Congrés de Turisme coordinat per l’economista Esteve Bardolet, en el qual va participar tot el sector empresarial i l’administració pública. Els participants varen arribar a unes conclusions sentides i consensuades: més qualitat, més conservació de la natura, estabilitat en la creació de places turístiques, més formació professional i més desestacionalització. Com ara sabem, després de quaranta anys, els temes fonamentals segueixen sense resoldre.
Al temps que es donaven aquestes vagues hoteleres que movien a 35.000 treballadors i treballadores, el juliol del 77, un grup ample de militants ecologistes de l’entitat palmesana anomenada Talaiot Corcat, varen ocupar la illa Dragonera per salvar-la de la urbanització. Però d’aquest fenomen en parlarem en el capítol següent.
Revisat per

Pere Nicolau Bover és arquitecte des de 1971, per l’Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona. Amb altres professionals, formà part d’un grup anomenat Zócalo, que el 1978 aconseguí el primer premi en el concurs per a realitzar el Parc de la Mar de Palma. Aquesta fou la primera d’una sèrie d’intervencions transcendents per a la ciutat de Palma. Entre la seva àmplia obra trobam la rehabilitació del Gran Hotel de Palma, obra de Lluís Domènech i Montaner, per convertir-lo en la seu de la Fundació “la Caixa” a les Illes Balears. Potser la seva obra més complexa i polèmica va ser el disseny del nou edifici terminal de l’aeroport de Son Sant Joan.
Fonts consultades:
Referencias bibliográficas
Gonzalez Jesús. Les Ciutats de les balears. Sobre l’epoca dels 70.
Arnau Pilar: Narrativa i Turisme a Mallorca.
Marimon Antoni i Serra Sebastià..Simposium sobre La transició a les Illes Balears. Edita Institut d’Estudis Balearics.
Manera Carles, Joana M. Escartin. Notes sobre la conjuntura econòmica de la Transició política espanyola 1973-1985. Simpòsium sobre la Transició. Pags. 131-140.
Payeras Miquel. Les utopies esvaïdes. Crònica política de la transició democràtica a les illes Balears. 1974-1978. Edicions Cort. 1992.
Sastre Alberti Antoni. Transició: Illes Balears i el mon del turisme. Simpòsium sobre la Transició. Pags 165-169
Referencias web
•Proyecto de Campsa en el Torrent Gros
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1975/08/26/034.html
•Breve historia del Parque del Mar.
https://web.archive.org/web/20100704203756/http://fabian.balearweb.net/post/51948
•Basilio Baltasar en El País sobre Parque del Mar
https://elpais.com/diario/1984/10/07/espana/465951621_850215.html
•Anuario del Turismo del 2015
http://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/cd2/index/assoc/caib0121.dir/caib0121.pdf
•Declaraciones de Paco Obrador.
https://elpais.com/diario/1979/10/05/espana/307926004_850215.html
•Entrevista a Pere Nicolau a la revista Mallorca Global Mag (desembre 2019).
https://issuu.com/mallorcaglobalediciones/docs/revistademallorcanavidad20192020baja pag. 28Referències bibliogràfiques
Gonzalez Jesús. Les Ciutats de les balears. Sobre l’epoca dels 70.
Arnau Pilar: Narrativa i Turisme a Mallorca.
Marimon Antoni i Serra Sebastià..Simposium sobre La transició a les Illes Balears. Edita Institut d’Estudis Balearics.
Manera Carles, Joana M. Escartin. Notes sobre la conjuntura econòmica de la Transició política espanyola 1973-1985. Simpòsium sobre la Transició. Pags. 131-140.
Payeras Miquel. Les utopies esvaïdes. Crònica política de la transició democràtica a les illes Balears. 1974-1978. Edicions Cort. 1992.
Sastre Alberti Antoni. Transició: Illes Balears i el mon del turisme. Simpòsium sobre la Transició. Pags 165-169
Referències web
•Projecte de Campsa al Torrent Gros
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1975/08/26/034.html
•Breu història del Parc del Mar.
https://web.archive.org/web/20100704203756/http://fabian.balearweb.net/post/51948
•Basilio Baltasar a El País sobre Parc del Mar
https://elpais.com/diario/1984/10/07/espana/465951621_850215.html
•Anuari del Turisme del 2015
http://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/cd2/index/assoc/caib0121.dir/caib0121.pdf
•Declaracions de Paco Obrador.
https://elpais.com/diario/1979/10/05/espana/307926004_850215.html
•Entrevista a Pere Nicolau a la revista Mallorca Global Mag (desembre 2019).
https://issuu.com/mallorcaglobalediciones/docs/revistademallorcanavidad20192020baja pag. 28


