Introducción. Hacia la ciutat totalmente turística
Como hemos visto en la tercera parte de la Biografía de Palma, el big bang turístico que empezó en la década del 1960 fue expandiéndose progresivamente hasta la primera crisis sistémica internacional de 1973, una crisis que también afectó al turismo. Este primer impulso turístico y urbanístico se hizo en un contexto institucional plenamente franquista, al margen de las mínimas reglas democráticas.
En la década del 1950, en plena guerra fría, había cambiado el contexto internacional respecto al régimen franquista: 1951 reconocimiento de la ONU, 1954 convenio de ayuda económica de los EEUU, 1956 primera ley del suelo, 1959 plan de estabilización… Todo ello, en las islas Baleares, supuso el inicio de un gran cambio en los sectores económicos hegemónicos y, especialmente, un cambio de paradigma en la forma de acumular rentas. Se pasó de una industria y agricultura que producía para la demanda interna y la exportación, a buscar la revalorización inmobiliaria y a pagar, vía turismo, las facturas que nos llegaban de los nuevos países amigos con los cuales empezábamos a tener intercambios económicos fluidos y que ya tenían experiencia de el sistema democrático y capitalista avanzado.
Con esto, poco a poco, la producción turística y de rentas inmobiliarias se fue imponiendo al modelo anterior. Palma, lejos de ser la excepción de este modelo, fue la puerta de entrada de este nuevo patrón en Mallorca y en el resto de las islas Baleares.
Aquellos primeros 20 años de crecimiento turístico pusieron las bases de un modelo económico que, lentamente, ha ido haciendo aflorar deseconomías, segregación social y problemas ambientales cada vez más difícils de afrontar. Un modelo económico donde el turismo se ha apropiado del territorio, del patrimonio y ha arrinconado otros sectores económicos como el industrial y el agrario. Hoy ya podemos hablar sin rodeos de monocultivo absoluto, solo diversificado en diferentes versiones y modalidades de explotación turística. De reivindicar, durante la transición, diversidad y equilibrio entre los sectores productivos (agricultura, industria, servicios) hemos pasado a reclamar diversidad y equilibrio entre las diferentes modalidades de explotación turística (hoteles, apartamentos, residencias, alquiler turístico, etc.).
Palma inmersa en el período de la transición democrática.
Después de la crisis de 1973 y la muerte del dictador en 1975, la ciudad pasó por un período de transición intenso y agitado en paralelo al que pasaba en el resto del Estado. Aparecían más partidos políticos y surgían o revivían diferentes sindicatos, a la vez que veían la luz nuevas entidades empresariales. Entre estas, las del pequeño comercio, la PIMEM, la CAEB y las federaciones hoteleras, que cogieron más protagonismo mientras que el Fomento del Turismo iba menguando su poder.
La agitación política era intensa. Todavía se recuerdan hechos como el cierre en la iglesia de San Miquel por un colectivo de obreros parados, o el primer mítin de Felipe González (1976) y los posteriores de Manuel Fraga i Santiago Carrillo, con las izquierdas llenando la plaza de Toros y las derechas el Palacio Municipal de Deportes.
Aquellos años de la transición fueron críticos para el turismo, puesto que todo el modelo que había surgido del franquismo se ponía en cuestión a raíz de la crisis comenzada en 1973. Algo iba mal y se tenía que corregir. La crítica general contra la destrucción del territorio empezó a calar en la ciudadanía. Durante estos años hubo movimientos sociales muy importantes, como el que estaba en contra del parking ante la Seu (“Parque sí, parking no”) que daría lugar al parque del Mar o contra las urbanizaciones a sa Dragonera y es Trenc. La conciencia medioambiental irrumpía con fuerza junto a los anhelos de democracia y libertad y se mantendría viva y activa hasta la actualidad.
Al mismo tiempo se hacía un trabajo intenso para recuperar la cultura propia con el Congreso de Cultura Catalana o las Fiestas de San Sebastián que hacía 60 años que no se celebraban. Eran los años de “la apertura” durante los cuales llegaban películas que marcarían aquella época, como La Naranja Mecánica o El último tango en París.
La ciudad gira hacia a la izquierda.
Después del referéndum de la Constitución, vinieron las elecciones generales que ganó la UCD de Suárez. Pero en las primeras elecciones municipales democráticas postfranquistes (1979), la ciudadanía de Palma eligió a Ramon Aguiló, uno de los alcaldes más jóvenes del país que gobernaría 12 años, hasta el 1991. Había nuevos partidos y nuevos gobernantes y, con ellos, las nuevas ideas sobre urbanismo, sobre el papel de la mujer y sobre la cultura, salieron a la luz con ganas de hacerse realidad.
Apenas después de las elecciones municipales de 1979, en la década del 1980, pasada la pesadilla del golpe de estado de Tejero (1981), se abrió un período socialdemócrata de 12 años con cambios importantes para la ciudad. Dos novedades coincidieron en el urbanismo español y, por extensión, en el de Palma: el urbanismo democrático por un lado y, por el otro, la irrupción de los nuevos vientos neoliberales globales -impulsados a Europa por Margaret Thatcher desde el 1979 y en los USA por Ronald Reagan desde el 1981- que tanto afectarían el urbanismo de las ciudades vinculadas a la economía capitalista.
El nuevo urbanismo democrático se abría camino para dar soluciones a nuevos y viejos problemas gracias a otro modelo de ciudad que la izquierda intentará implementar desde los consistorios. Un nuevo urbanismo que se había forjado entre los cuadros de la oposición antifranquista y que, en gran parte, llegaba gracias a la influencia de los urbanistas italianos de izquierdas. El nuevo modelo de ciudad era por una parte, una ciudad con equipaciones de toda clase (bienestar social, sanitarios, educativos, deportivos, etc.) y para todos los barrios; y por otra la rehabilitación del centro histórico renunciando a las políticas de cirugía urbana como las que ya se habían ejecutado anteriormente en Jaime III con el Plan Alomar de 1943. Estos serán dos de los ejes más importantes del nuevo proyecto socialdemócrata para la ciudad, que cogerá cuerpo con la aprobación del PGOU de 1985 y que estará vigente durante 13 años, hasta 1998.
El PGOU de 1985 también dibujaba otras ideas trascendentes para la ciudad, como por ejemplo la propuesta de conversión de seis calles del denso ensanche palmesano en zona de peatones para convertirlos en ejes cívicos. Una propuesta pensada para contrarrestar la carencia de espacios centrales que articularan los barrios del ensanche que no vería la luz hasta años más tarde, y solo para dos de los seis ejes cívicos propuestos.
Por otra parte el plan de 1985 volvió a las densidades originales del ensanche del plan Calvet de 1901 que habían sido modificadas al alza por los planes de 1963 y, en menor medida, por el de 1973. Actuaciones puntuales como la rehabilitación del Escorxador, al final del eje cívico de Blanquerna, intentaban también calificar el desarticulado ensanche.
En cuanto a nueva urbanización, el PGOU del 85 no desclasificó suelo urbanizable, mantuvo las previsiones de nueva urbanización del plan de 1973, a pesar de modificar algunos de sus aprovechamientos. También mantiene el trazado de la red arterial que el MOPU ya había incorporado al plan de 1973, una red a la cual las autopistas metropolitanas tenían vía libre.
A pesar de que el urbanismo del primer ayuntamiento democrático bebía del urbanismo de izquierdas de la década del 1970, al final de la época socialdemócrata se adoptaron algunas decisiones que ya anunciaban los nuevos tiempos neoliberales. Una de ellas, en desacuerdo con la filosofía originaria del plan, fue la decisión de ubicar el campus de la UIB en el km 7,5 de la carretera de Valldemossa, frente a la alternativa, inicialmente planteada en el avance del plan (1983), de un campus integrado dentro de la trama de la ciudad.
Otra medida ya de inequívoco cuño neoliberal que adoptó el consistorio de izquierdas, ahora ya con pacto con UM, fue su modificación puntual, pocos años después de su aprobación definitiva, para permitir la instalación a Palma de grandes superficies comerciales como El Corte Inglés o el centro comercial de Porto Pi. Dos grandes superficies que obtendrán la licencia más tarde, ya bajo el mandato del conservador Joan Fageda. Estas medidas adoptadas por el ayuntamiento de izquierdas comenzaban el melón de un tipo de políticas urbanas que serían habituales algunos años después impulsadas por los gobiernos conservadores.
La recuperación de la ciudad antigua fue cobrando protagonismo con los planes especiales del Puig de Sant Pere (1977) y de la Calatrava (1989) como buques insignia de un urbanismo de izquierdas. Es el contexto donde nace con fuerza una nueva entidad social que será capital para el futuro de la ciudad: la Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos – ARCA.
El plan del Puig de Sant Pere adoptó decididas medidas para el mantenimiento de la población residente a pesar de la revalorización que suponía la reforma urbana. Por el contrario, el de la Calatrava, modificado por los conservadores en 1993, ya se ejecutó en plena fase neoliberal, siendo uno de los más claros ejemplos de planes de reforma interior que impulsarían la gentrificación.
La vida cultural de Palma en la década del 1980 se da en un nuevo contexto político e institucional en el cual, a diferentes escalas administrativas, deben coexistir tres políticos muy diferentes: Gabriel Canyelles de Alianza Popular, en el Gobierno de la Comunidad Autónoma; Jeroni Albertí de Unión Mallorquina, en el Consell Insular de Mallorca; y Ramon Aguiló del PSOE, en el Ayuntamiento de Palma.
Desde el Ayuntamiento de Palma se desplegó una política que cambió los grises referentes culturales franquistas con festivales anuales muy populares como el de Teatro y el de Jazz, la recuperación del Desfile por las fiestas de carnaval o el concurso Pop Rock. Son años de un fuerte dinamismo ciudadano, como muestran las exposiciones de Antoni Tàpies o de Henry Moore, así como una madurez de nuestra cultura como patentaron los premios de las letras catalanas a Carme Riera o a Aina Moll. También son años en el que el tiempo pasa para personajes de renombre: nos dejan Robert Graves, Joan Miró i Llorenç Villalonga.
Palma se integra en la órbita neoliberal que domina en Europa.
Con la victoria conservadora de 1991 el Ayuntamiento volvió a ser gobernado por la derecha de la ciudad con Joan Fageda y Catalina Cirer en la alcaldía, un dominio conservador que durará 16 años, hasta 2007, y que hasta entonces ya se daba en las instituciones insulares y autonómicas. Con esta coyuntura la ciudad empieza un largo período decididamente marcado por el contexto internacional neoliberal, ya bastante hegemónico en el mundo occidental. Se abandonaba así el ideario de la etapa anterior socialdemócrata que proponía una ciudad heterogénea con integración y mezcla de usos, frente a las propuestas de articular la ciudad sobre grandes polígonos monofuncionales formalmente homogéneos que devolvían a las propuestas de los planes anteriores.
El nuevo ciclo político conservador, con su nuevo rumbo económico, generará importantes casos de corrupción. El caso del cementerio Bon Sosec (1992) afectó el alcalde Fageda y, pocos años después, el caso Túnel de Sóller causó la caída política de Gabriel Canyelles (1995). Estos casos marcarán el punto de salida de otros muchos, protagonizados la mayoría por Jaume Matas como Presidente de la Comunidad Autónoma en la legislatura 2003-2007.
Mientras tanto Palma aprobaba el nuevo PGOU conservador (1998) de marcado signo neoliberal, especialmente a causa de su modificación de 2006, que reemplazó al plan de 1985. Se hacían los cambios normativos necesarios para favorecer la revalorización urbana no productiva y el agobiante dominio del negocio turístico e inmobiliario. Son los años del plan Mirall y de una gran inversión económica, con importantes fondos europeos, que aterrizan especialmente en el centro histórico. Políticos conservadores como José María Rodríguez i Javier Rodrigo de Santos tuvieron un protagonismo clave en esta etapa.
Si con el plan especial del Puig de Sant Pere, lentamente, las casas se rehabilitaban y los vecinos que querían podían quedarse a vivir en el barrio con alquileres adecuados a su situación económica, con el plan especial de la Calatrava (modificado el 1993), el de la Gerreria (1995) y las actuaciones vinculadas al plan Urban (1997-99), el efecto social sobre las poblaciones de los respectivos barrios fue de signo muy diferente.
Dos problemas afloraron con estas actuaciones: por un lado, el poco respecto a la trama medieval de la Gerreria denunciado por ARCA; y, por el otro, el desplazamiento de los vecinos que no pudieron asumir los nuevos precios, tanto de compra como de alquiler, que las reformas urbanas implicaban. A diferencia del plan del Puig de Sant Pere, los vecinos de los barrios no estuvieron protegidos del desplazamiento (expulsión de facto) que suponía la entrada de inversores ávidos de rentas urbanas.
También son los años durante los cuales se construirán grandes equipaciones como el hospital de Son Llàtzer, la nueva prisión y, más tarde, el hospital de Son Espases. También se intensificará el dinamismo cultural y se rehabilitarán espacios abandonados para hacer iniciativas culturales como Es Baluard, el Escorxador, el Gran Hotel, Can Bordils o Can Oleo. Otros se estrenarán, como el nuevo conservatorio o la Fundación Pilar y Joan Miró (1992) que, desde el 1981, había cedido obra en el Ayuntamiento para crearla.
En consonancia con los grandes proyectos de cuño neoliberal de la época, hay que mencionar las reformas y ampliaciones del puerto de Palma y, especialmente, la del Aeropuerto del 1997 (hub de Air Berlin desde el 1998) que llevó a cabo la administración estatal. Esto hizo posible incrementar la afluencia de visitantes, lo que aumentó bastante la presión demográfica y ambiental sobre la ciudad. La estrategia no era ni es otra que traer el máximo de turistas posible, tanto vía aeropuerto como vía cruceros, y dar el máximo de cobertura a los barcos comerciales que tenían que abastecer de bienes y mercancías la renovada industria turística. Todo ello hizo que Palma entrara definitivamente en el circuito internacional del negocio inmobiliario y de turismo urbano. Las nuevas tendencias de los inversores, con los ojos especialmente puestos en los centros históricos, hacen que el turismo urbano coja un gran vuelo.
En la misma línea, pero ahora en zona turística, hay que mencionar la puesta en marcha (2005) del Consorcio de la Playa de Palma para la reforma del principal complejo turístico de la ciudad, un organismo que implementará diferentes estrategias según los actores y paradigmas políticos dominantes. Las primeras propuestas eran más tendentes a la intervención pública con promesas de fuertes inversiones estatales; mientras que las finalmente impuestas, una vez asumida la agenda de la austeridad a partir de 2010, han sido de signo neoliberal con la incentivación de la inversión privada como principal estandarte.
Durante este período, la ciudad de Palma hace un cambio cuantitativo, pasa de ser una ciudad mediana a ser una ciudad grande, perdiendo buena parte de su encanto como ciudad moderna y a la vez cosmopolita para pasar a ser una ciudad posmoderna y global. Durante aquellos años nos dejan personas que habían sido protagonistas culturales del pasado como Camilo José Cela, Francesc de Borja Moll, Joan Bonet, Remígia Caubet, Josep Mi Llompart o Guillem de Efack. También nos dejan personas muy relevantes por sus ideas como Gabriel Alomar o Andreu Ferret y personas animadoras de la vida de Palma como Bonet de San Pedro, Xesc Forteza y Catalina Valls.
Palma cae de lleno en la crisis inmobiliaria y financiera.
En la legislatura 2007-2011 la izquierda (con UM) vuelve a gobernar la ciudad, con Aina Calvo de alcaldesa. Un nuevo gobierno de izquierdas después de 16 años de gobiernos de derechas coincidiendo con el inicio de la crisis económica (2007/08) y los recortes. A pesar de esto, hay unos primeros intentos de medidas keynesianas, como las vinculadas al plan E del gobierno central, que se abandonarán rápidamente a partir del 2010 cuando desde Europa se impusieron las políticas de austeridad. La ruptura con UM por sus casos de corrupción dejan al gobierno de Aina Calvo en minoría y, en 2011, en contexto de austeridad neoliberal, perderá las elecciones frente a Mateu Isern del PP. Seguramente la actuación más importante del gobierno de Aina Calvo fue el proyecto y puesta en marcha del eje cívico de Blanquerna, hoy en día plenamente consolidado. Uno de los seis ejes cívicos propuestos por el plan de 1985 pero que hasta su legislatura casi no habían pasado de la fase de propuesta. Los primeros carriles bici de la ciudad también datan de la etapa de la alcldía de Aina Calvo.
En 2008, como es conocido, estalla la burbuja hipotecaria y urbanística con especial virulencia en los países que habían apostado por la revalorización urbana como forma de acumulación de rentas. El estallido provocó la crisis económica más profunda que ha vivido Palma en el período democrático. La crisis deja mucho paro en la ciudad, muchos inmigrantes vuelven a sus lugares de origen y Palma vive un frenazo del sector de la construcción paralelamente a la disminución del turismo.
El mismo 2008 el Gobierno progresista pone el marcha una ley de actuaciones urgentes, la llamada ley Carbonero, para promover suelo para vivienda tanto pública como privada y que, en el caso de Palma, genera el proyecto de urbanización de Son Bordoy, en segunda línea del Molinar que debe posibilitar la construcción de 750 viviendas. Un proyecto no ausente de críticas ecologistas y vecinales.
Con la crisis aumentan las desigualdades entre clases, la fragmentación social y mucha gente pierde la vivienda por desahucios hipotecarios o de alquiler. También estallan una gran cantidad de casos de corrupción que afectarán las instituciones. Esto provocó, entre otros, la desaparición de UM. Es cuando irrumpen nuevos movimientos sociales como el 15M y nuevos partidos políticos como Podemos que marcarán toda la década. Podemos ocupará un lugar relevante a la izquierda del PSOE y de Més con los cuales compartirá, desde 2015, el poder en Cort, en el Consell de Mallorca y en el Gobierno Balear. El multipartidismo llega a toda España y la derecha y la izquierda se irán recomponiendo respecto a los espacios que copaban hasta entonces.
La estrategia de salida de la crisis fue impuesta por el sistema financiero europeo a partir de 2020, cuando el gobierno central presidido por Zapatero opera un cambio de rumbo en la política económica hacia la austeridad. Este cambio lo simboliza la modificación el 2011 del artículo 135 de la Constitución (consensuado por PP y PSOE) que prioriza pagar las deudas de la administración pública con la banca frente a otros gastos. Todo esto se desarrolla en pararelo al rescate de la banca y a la reforma laboral de 2012, directamente vinculada a los intereses empresariales.
A partir de los años 2010-2012 el nuevo rumbo de la inversión ha generado un crecimiento intenso del turismo en diversas modalidades. Agotada la posibilidad de extracción de rentas vía hipotecas, será el alquiler el nuevo yacimiento a explotar tanto en versión residencial como turística. El alquiler turístico se dispara gracias al impulso de las nuevas plataformas intermediarias que operan a través de internet, como Airbnb u otras.
El gobierno conservador de Cort de la legislatura 2011-2015 −a través de la Fundación Turisme Palma de Mallorca 365− pone en marcha la campaña de promoción turística “Passion for Palma” con tal de favorecer el negocio turístico y da vía libre a la ocupación de los espacios públicos para actividades de restauración, como ocurrió en el paseo del Borne.
El turismo de cruceros aumenta entre otras cosas gracias a la ampliación de infraestructuras portuarias y del tamaño de los llamados megacruceros.
Así mismo, el turismo como principal sector económico parece que nadie, o muy pocos, quieran cuestionar. El antiguo objetivo de conseguir un mayor equilibrio entre los sectores económicos está completamente olvidado y ahora sólo se discute qué tipo de turismo puede ser más interesante. El ejemplo del Palacio de Congresos ilustra perfectamente lo que decimos. Iniciado el proyecto por los conservadores el 2004, ha visto cómo todo el arco político y desde diferentes instituciones lo han tenido sobre la mesa, pero en ningún momento se ha visto seriamente cuestionado. Un preoyecto del cual se desmarca la inicial inversión privada y que, finalmente, tiene que asumir la administración pública con un coste de unos 130 millones de euros, en un momento en el que los desahucios de sus casas de gran parte de la población se acelera dramáticamente.
Palma, la ciudad turística que entra en crisis
Desde 2015 vuelve a haber gobierno de izquierdas en el Ayuntamiento de Palma pero las medidas estructurales estatales como la famosa Ley Montoro (2013) y la reforma laboral (2012), siguen plenamente vigentes, lo que provoca que las políticas progresistas topen con barreres difíciles de saltar. Fruto de esta batalla, el Ayuntamiento de Palma toma medidas contundentes como la prohibición del alquiler turístico en todos los plurifamiliares, la restricción de nuevas aperturas de hoteles urbanos o la puesta en marcha de la revisión del nuevo plan urbanístico de la ciudad. Se intenta dar la imagen de una nueva política pero sin renunciar al turismo masivo: del “Passion for Palma” de los conservadores se pasa al “Benvingut Turisme Sostenible” (2016) impulsado desde el nuevo gobierno progresista de la CAIB.
La salida de la crisis se hace con un aumento de la intensidad turística sobre la costa de la bahía de Palma y buena parte de su centro histórico. El tsunami inmobiliario, con su corolario de desahucios hipotecarios y de arrendatarios, se expande desde el centro histórico y Santa Catalina, hacia partes del ensanche como Pere Garau. El Ayuntamiento tiene serias dificultades para contener el problema y buena parte de ellas son causadas por los impactos en la organización municipal del elvado número de casos de corrupción de la policía local y otros funcionarios vinculados, sobretodo, al caso Cursach. La presión demográfica vuelve a revivir, ya que vuelve a subir la afluencia turística y la necesaria inmigración para poder dar servicios al crecimiento del turismo en sus diferentes y nuevas modalidades.
El incremento de la intensidad turística genera una renovada crítica que reclama un nuevo modelo económico, ya que constata claramente que más turismo no genera forzosamente más bienestar. Los brotes de turismofobia se explican en parte desde esta nueva perspectiva crítica. La falta de progreso social y laboral hacen que la supuesta salida de la crisis no llegue a gran parte de la población. Palma se encuentra saturada, herida por la corrupción y con dificultades en muchos barrios, es la otra cara de la moneda del crecimiento económico/acumulación de rentas que se lleva a cabo de la mano de la doctrina liberal.
Palma lucha por no morir de éxito desde muchos frentes públicos y privados, también a través de diferentes plataformas sociales, que se coordinan con otros movimientos de otras ciudades europeas, con la esperanza de cambiar el rumbo que nos marca la globalización neoliberal.
Introducció. Cap a la ciutat totalment turística.
Com hem vist a la tercera part de la Biografia de Palma, el big bang turístic que començà a la dècada del 1960 va anar expandint-se progressivament fins a la primera crisi sistèmica internacional de 1973, una crisi que també va afectar el turisme. Aquest primer impuls turístic i urbanístic es va fer en un context institucional plenament franquista, al marge de les mínimes regles democràtiques.
A la dècada del 1950, en plena guerra freda, havia canviat el context internacional respecte al règim franquista: 1951 reconeixement de l’ONU, 1954 conveni d’ajuda econòmica dels EUA, 1956 primera llei del sòl, 1959 pla d’estabilització… Tot plegat, a les illes Balears, va suposar l’inici d’un gran canvi en els sectors econòmics hegemònics i, especialment, un canvi de paradigma en la forma d’acumular rendes. Es va passar d’una indústria i agricultura que produïa per a la demanda interna i l’exportació, a cercar la revalorització immobiliària i pagar, via turisme, les factures que ens arribaven dels nous països amics amb els quals començàvem a tenir intercanvis econòmics fluids i que ja tenien experiència del sistema democràtic i capitalista avançat.
Amb això, a poc a poc, la producció turística i de rendes immobiliàries s’anà imposant al model anterior. Palma, lluny de ser l’excepció d’aquest model, fou la porta d’entrada d’aquest nou patró a Mallorca i a la resta de les illes Balears.
Aquells primers 20 anys de creixement turístic varen posar les bases d’un model econòmic que, a poc a poc, ha anat fent aflorar deseconomies, segregació social i problemes ambientals cada cop més mals d’afrontar. Un model econòmic on el turisme s’ha apropiat del territori, del patrimoni i ha arraconat altres sectors econòmics com l’industrial i l’agrari. Avui ja podem parlar sense embuts de monocultiu absolut, només diversificat en diferents versions i modalitats d’explotació turística. De reivindicar, durant la transició, diversitat i equilibri entre els sectors productius (agricultura, indústria, serveis) hem passat a reclamar diversitat i equilibri entre les diferents modalitats d’explotació turística (hotels, apartaments, residencies, lloguer turístic, etc.).
Palma immersa en el període de la transició democràtica.
Després de la crisi de 1973 i la mort del dictador el 1975, la ciutat va passar per un període de transició intens i agitat en paral·lel al que passava a la resta de l’Estat. Apareixien més partits polítics i sorgien o reviscolaven diferents sindicats, alhora que veien la llum noves entitats empresarials. Entre aquestes, les del petit comerç, la PIMEM, la CAEB i les federacions hoteleres, que agafaren més protagonisme mentre que el Foment del Turisme anava minvant el seu poder.
L’agitació política era intensa. Encara es recorden fets com el tancament a l’església de Sant Miquel d’un col·lectiu d’obrers aturats, o el primer míting de Felipe González (1976) i els posteriors de Manuel Fraga i Santiago Carrillo, amb les esquerres omplint la plaça de Toros i les dretes el Palau Municipal d’Esports.
Aquells anys de la transició varen ser crítics per al turisme, ja que tot el model que havia sorgit del franquisme es posava en qüestió arran de la crisi encetada el 1973. Alguna cosa anava malament i s’havia de corregir. La crítica general contra la destrucció del territori va començar a calar en la ciutadania. Durant aquests anys hi va haver moviments socials molt importants, com el que estava en contra del pàrquing davant la Seu (“Parc sí, pàrquing no”) que donaria lloc al parc de la Mar o contra les urbanitzacions a sa Dragonera i es Trenc. La consciència mediambiental irrompia amb força al costat dels anhels de democràcia i llibertat i es mantindria viva i activa fins a l’actualitat.
Al mateix temps es feia una feina intensa per recuperar la cultura pròpia amb el Congrés de Cultura Catalana o les Festes de Sant Sebastià que feia 60 anys que no es celebraven. Eren els anys de “l’obertura” durant els quals arribaven pel·lícules que marcarien aquella època, com La Naranja Mecánica o El último tango en París.
La ciutat gira cap a l’esquerra.
Després del referèndum de la Constitució, vengueren les eleccions generals que guanyà la UCD de Suárez. Però a les primeres eleccions municipals democràtiques postfranquistes (1979), la ciutadania de Palma va elegir Ramon Aguiló, un dels batles més joves del país que governaria 12 anys, fins al 1991. Hi havia nous partits i nous governants i, amb ells, les noves idees sobre urbanisme, sobre el paper de la dona i sobre la cultura, varen sortir a la llum amb ganes de fer-se realitat.
Tot just després de les eleccions municipals de 1979, a la dècada del 1980, passat el mal son del cop d’Estat de Tejero (1981), es va obrir un període socialdemòcrata de 12 anys amb canvis importants per a la ciutat. Dues novetats coincidiren en l’urbanisme espanyol i, per extensió, en el de Palma: l’urbanisme democràtic per un costat i, per l’altre, la irrupció dels nous vents neoliberals globals -impulsats a Europa per Margaret Thatcher des del 1979 i als USA per Ronald Reagan des del 1981- que tant afectarien l’urbanisme de les ciutats vinculades a l’economia capitalista.
El nou urbanisme democràtic s’obria camí per donar solucions a nous i vells problemes gràcies a un altre model de ciutat que l’esquerra intentarà implementar des dels consistoris. Un nou urbanisme que s’havia forjat entre els quadres de l’oposició antifranquista i que, en gran part, arribava gràcies a la influència dels urbanistes italians d’esquerres. El nou model de ciutat era per una part, una ciutat amb equipaments de tota classe (benestar social, sanitaris, educatius, esportius, etc.) i per a tots els barris; i per una altra la rehabilitació del centre històric renunciant a les polítiques de cirurgia urbana com les que ja s’havien executat anteriorment a Jaume III amb el Pla Alomar de 1943. Aquests seran dos dels eixos més importants del nou projecte socialdemòcrata per a la ciutat, que agafarà cos amb l’aprovació del PGOU de 1985 i que estarà vigent durant 13 anys, fins al 1998.
El PGOU de 1985 també dibuixava altres idees transcendents per a la ciutat, com per exemple la proposta de conversió de sis carrers del dens eixample palmesà en zona de vianants per convertir-los en eixos cívics. Una proposta pensada per contrarestar la manca d’espais centrals que articulessin el barris de l’eixample que no veuria la llum fins anys més tard, i només per a dos dels sis eixos cívics proposats.
Per una altra part el pla de 1985 tornà a les densitats originals de l’eixample del pla Calvet de 1901 que havien estat modificades a l’alça pels plans de 1963 i, en menor mesura, pel de 1973. Actuacions puntuals com la rehabilitació de l’Escorxador, al final de l’eix cívic de Blanquerna, intentaven també qualificar el desarticulat eixample.
Pel que fa a nova urbanització, el PGOU del 85 no va desclassificar sòl urbanitzable, va mantenir les previsions de nova urbanització del pla de 1973, malgrat en modifiqués alguns dels seus aprofitaments. També manté el traçat de la xarxa arterial que el MOPU ja havia incorporat al pla de 1973, una xarxa a la qual les autopistes metropolitanes tenien via lliure.
Tot i que l’urbanisme del primer ajuntament democràtic bevia de l’urbanisme d’esquerres de la dècada del 1970, al final de l’època socialdemòcrata es van adoptar algunes decisions que ja anunciaven els nous temps neoliberals. Una d’elles, en desacord amb la filosofia originària del pla, va ser la decisió d’ubicar el campus de la UIB al km 7,5 de la carretera de Valldemossa, enfront de l’alternativa, inicialment plantejada a l’avanç del pla (1983), d’un campus integrat dins la trama de la ciutat.
Una altra mesura ja d’inequívoc encuny neoliberal que adoptà el consistori d’esquerres, ara ja amb pacte amb UM, fou la seva modificació puntual, pocs anys després de la seva aprovació definitiva, per tal de permetre la instal·lació a Palma de grans superfícies comercials com El Corte Inglés o el centre comercial de Porto Pi. Dues grans superfícies que obtindran la llicència més tard, ja sota el mandat del conservador Joan Fageda. Aquestes mesures adoptades per l’ajuntament d’esquerres encetaven el meló d’un tipus de polítiques urbanes que serien habituals alguns anys després impulsades pels governs conservadors.
La recuperació de la ciutat antiga va anar cobrant protagonisme amb els plans especials del Puig de Sant Pere (1977) i de la Calatrava (1989) com a bucs insígnia d’un urbanisme d’esquerres. És el context on neix amb força una nova entitat social que serà cabdal per al futur de la ciutat: l’Associació per a la Revitalització dels Centres Antics ARCA.
El pla del Puig de Sant Pere adoptà decidides mesures per al manteniment de la població resident malgrat la revalorització que suposava la reforma urbana. Per contra, el de la Calatrava, modificat pels conservadors l’any 1993, ja s’executà en plena fase neoliberal, essent un dels més clars exemples de plans de reforma interior que impulsarien la gentrificació.
La vida cultural de Palma a la dècada del 1980 es dóna en un nou context polític i institucional en el qual, a diferents escales administratives, han de coexistir tres polítics molt diferents: Gabriel Canyelles d’Aliança Popular, al Govern de la Comunitat Autònoma; Jeroni Albertí d’Unió Mallorquina, al Consell Insular de Mallorca; i Ramon Aguiló del PSOE, a l’Ajuntament de Palma.
Des de l’Ajuntament de Palma es va desplegar una política que va capgirar els grisos referents culturals franquistes amb festivals anuals molt populars com el de Teatre i el de Jazz, la recuperació de la Rua per les festes de carnaval o el concurs Pop Rock. Són anys d’un fort dinamisme ciutadà, com mostren les exposicions d’Antoni Tàpies o de Henry Moore, així com una maduresa de la nostra cultura com palesaren els premis de les lletres catalanes a Carme Riera o a Aina Moll. També són anys en el que el temps passa per a personatges de renom: ens deixen Robert Graves, Joan Miró i Llorenç Villalonga.
Palma s’integra a l’òrbita neoliberal que domina a Europa.
Amb la victòria conservadora de 1991 l’Ajuntament tornà a ser governat per la dreta de la ciutat amb Joan Fageda i Catalina Cirer a la batllia, un domini conservador que durarà 16 anys, fins al 2007, i que fins aleshores ja es donava a les institucions insulars i autonòmiques. Amb aquesta conjuntura la ciutat comença un llarg període decididament marcat pel context internacional neoliberal, ja prou hegemònic al món occidental. S’abandonava així l’ideari de l’etapa anterior socialdemòcrata que proposava una ciutat heterogènia amb integració i mescla d’usos, enfront de les propostes d’articular la ciutat sobre grans polígons monofuncionals formalment homogenis que retornaven a les propostes dels plans anteriors.
El nou cicle polític conservador, amb el seu nou rumb econòmic, generarà importants casos de corrupció. El cas del cementeri Bon Sosec (1992) va afectar el batle Fageda i, pocs anys després, el cas Túnel de Sóller va causar la caiguda política de Gabriel Canyelles (1995). Aquests casos marcaran el punt de sortida de molts altres, protagonitzats la majoria per Jaume Matas com a President de la Comunitat Autònoma en la legislatura 2003-2007.
Mentrestant Palma aprovava el nou PGOU conservador (1998) de marcat signe neoliberal, especialment per mor de la seva modificació de 2006, que reemplaçà el pla de 1985. Es feien els canvis normatius necessaris per afavorir la revalorització urbana no productiva i l’aclaparador domini del negoci turístic i immobiliari. Són els anys del pla Mirall i d’una gran inversió econòmica, amb importants fons europeus, que aterren especialment al centre històric. Polítics conservadors com José María Rodríguez i Javier Rodrigo de Santos tingueren un protagonisme clau en aquesta etapa.
Si amb el pla especial del Puig de Sant Pere, a poc a poc, les cases es rehabilitaven i els veïns que volien podien quedar a viure al barri amb lloguers adequats a la seva situació econòmica, amb el pla especial de la Calatrava (modificat el 1993), el de la Gerreria (1995) i les actuacions vinculades al pla Urban (1997-99), l’efecte social sobre les poblacions dels respectius barris van ser de signe molt diferent.
Dos problemes afloraren amb aquestes actuacions: per un costat, el poc respecte a la trama medieval de la Gerreria denunciat per ARCA; i, per l’altre, el desplaçament dels veïnats que no pogueren assumir els nous preus, tant de compra com de lloguer, que les reformes urbanes implicaven. A diferència del pla del Puig de Sant Pere, els veïnats dels barris no varen estar protegits del desplaçament (expulsió de facto) que suposava l’entrada d’inversors àvids de rendes urbanes.
També són els anys durant els quals es construiran grans equipaments com l’hospital de Son Llàtzer, la nova presó i, més tard, l’hospital de Son Espases. També s’intensificarà el dinamisme cultural i es rehabilitaran espais abandonats per fer-hi iniciatives culturals com Es Baluard, l’Escorxador, el Gran Hotel, Can Bordils o Ca n’Oleo. Altres s’estrenaran, com el nou conservatori o la Fundació Pilar i Joan Miró (1992) que, des del 1981, havia cedit obra a l’Ajuntament per crear-la.
En consonància amb els grans projectes d’encuny neoliberal de l’època, cal esmentar les reformes i ampliacions del port de Palma i, especialment, la de l’Aeroport del 1997 (hub d’Air Berlin des del 1998) que dugué a terme l’administració estatal. Això va fer possible incrementar l’afluència de visitants la qual cosa va augmentar força la pressió demogràfica i ambiental sobre la ciutat. L’estratègia no era ni és altra que dur el màxim de turistes possible, tant via aeroport com via creuers, i donar el màxim de cobertura als vaixells comercials que havien d’abastir de béns i mercaderies la renovada indústria turística. Tot plegat va fer que Palma entrés definitivament en el circuit internacional del negoci immobiliari i de turisme urbà. Les noves tendències dels inversors, amb els ulls especialment posats als centres històrics, fan que el turisme urbà agafi una gran volada.
En la mateixa línia, però ara en zona turística, cal esmentar la posada en marxa (2005) del Consorci de la Platja de Palma per a la reforma del principal complex turístic de la ciutat, un organisme que implementarà diferents estratègies segons els actors i paradigmes polítics dominants. Les primeres propostes eren més tendents a la intervenció pública amb promeses de fortes inversions estatals; mentre que les finalment imposades, un cop assumida l’agenda de l’austeritat a partir de 2010, han estat de signe neoliberal amb la incentivació de la inversió privada com a principal estendard.
Durant aquest període, la ciutat de Palma fa un canvi quantitatiu, passa de ser una ciutat mitjana a ser una ciutat gran, perdent bona part del seu encant com a ciutat moderna i alhora cosmopolita per passar a ser una ciutat postmoderna i global. Durant aquells anys ens deixen persones que havien estat protagonistes culturals del passat com Camilo José Cela, Francesc de Borja Moll, Joan Bonet, Remígia Caubet, Josep Ma Llompart o Guillem d’Efack. També ens deixen persones molt rellevants per les seves idees com Gabriel Alomar o Andreu Ferret i persones animadores de la vida de Palma com Bonet de San Pedro, Xesc Forteza i Catalina Valls.
Palma cau de ple en la crisi immobiliària i financera.
A la legislatura 2007-2011 l’esquerra (amb UM) torna a governar la ciutat, amb Aina Calvo de batllessa. Un nou govern d’esquerres després de 16 anys de governs de dretes tot coincidint amb l’inici de la crisi econòmica (2007/08) i les retallades. Malgrat això, hi ha uns primers intents de mesures keynesianes, com les vinculades al pla E del govern central, que s’abandonaran ràpidament a partir del 2010 quan des d’Europa s’imposaren les polítiques d’austeritat. La ruptura amb UM pels seus casos de corrupció deixen al govern d’Aina Calvo en minoria i, el 2011, en context d’austeritat neoliberal, perdrà les eleccions enfront de Mateu Isern del PP. Segurament l’actuació més important del govern d’Aina Calvo fou el projecte i posada en marxa de l’eix cívic de Blanquerna, avui en dia plenament consolidat. Un dels sis eixos cívics proposats pel pla de 1985 però que fins a la seva legislatura gairebé no havien passat de la fase de proposta. Els primers carrils bici de la ciutat també daten de l’etapa de la batllia d’Aina Calvo.
El 2008, com és conegut, esclata la bombolla hipotecària i urbanística amb especial virulència als països que havien apostat per la revalorització urbana com forma d’acumulació de rendes. L’esclat va provocar la crisi econòmica més profunda que ha viscut Palma en el període democràtic. La crisi deixa molt atur a la ciutat, molts immigrants tornen als seus llocs d’origen i Palma viu una frenada del sector de la construcció paral·lelament a la disminució del turisme.
El mateix 2008 el Govern progressista posa el marxa una llei d’actuacions urgents, l’anomenada llei Carbonero, per a promoure sòl per a habitatge tant públic com privat i que, en el cas de Palma, genera el projecte d’urbanització de Son Bordoi, a segona línia del Molinar que ha de possibilitar la construcció de 750 habitatges. Un projecte no absent de crítiques ecologistes i veïnals.
Amb la crisi augmenten les desigualtats entre classes, la fragmentació social i molta gent perd l’habitatge per desnonaments hipotecaris o de lloguer. També esclaten una gran quantitat de casos de corrupció que afectaran les institucions. Això provocà, entre d’altres, la desaparició d’UM. És quan irrompen nous moviments socials com el 15M i nous partits polítics com Podemos que marcaran tota la dècada. Podemos ocuparà un lloc rellevant a l’esquerra del PSOE i de MÉS amb els quals compartirà, des del 2015, el poder a Cort, al Consell de Mallorca i al Govern Balear. El multipartidisme arriba a tota Espanya i la dreta i l’esquerra se n’aniran recomponent respecte als espais que acopaven fins aleshores.
L’estratègia de sortida de la crisi va ser imposada pel sistema financer europeu a partir de 2010, quan el govern central presidit per Zapatero opera un canvi de rumb en la política econòmica cap a l’austeritat. Aquest canvi ho simbolitza la modificació el 2011 de l’article 135 de la Constitució (consensuat pel PP i PSOE) que prioritza pagar els deutes de l’administració pública amb la banca enfront d’altres despeses. Tot plegat es desenvolupa en paral·lel al rescat de la banca i a la reforma laboral de 2012 directament vinculada als interessos empresarials.
A partir dels anys 2010-2012 el nou rumb de la inversió ha generat un creixement intens del turisme en diverses modalitats. Esgotada la possibilitat d’extracció de rendes via hipoteques, serà el lloguer el nou jaciment a explotar tant en versió residencial com turística. El lloguer turístic es dispara gràcies a l’impuls de les noves plataformes intermediàries que operen a través d’Internet, com Airbnb i altres.
El govern conservador de Cort de la legislatura 2011-2015 −a través de la Fundació Turisme Palma de Mallorca 365− posa en marxa la campanya de promoció turística “Passion for Palma” per tal d’afavorir el negoci turístic i dóna via lliure a l’ocupació dels espais públics per a activitats de restauració, com s’esdevingué amb el passeig del Born.
El turisme de creuers també augmenta entre d’altres gràcies a l’ampliació d’infraestructures portuàries i de la grandària dels anomenats megacreuers.
Tanmateix, el turisme com principal sector econòmic sembla que ningú, o molt pocs, el vulguin qüestionar. L’antic objectiu d’aconseguir un major equilibri entre els sectors econòmics, està completament oblidat i ara ja només es discuteix sobre quin tipus de turisme pot ser més interessant. L’exemple del Palau de Congressos il·lustra perfectament el que deim. Iniciat el projecte pels conservadors el 2004, ha vist com tot l’arc polític i des de diferents institucions l’han tengut sobre la taula, però en cap moment s’ha vist seriosament qüestionat. Un projecte del qual se’n desmarca la inicial inversió privada i que, finalment, ha d’assumir l’administració pública amb un cost d’uns 130 milions d’euros, tot plegat en un moment en el qual els desnonaments de gran part de la població de les seves llars s’accelera dramàticament.
Palma, la ciutat turística que entra en crisi
Des del 2015 hi torna a haver govern d’esquerres a l’Ajuntament de Palma però les mesures estructurals estatals com la famosa Llei Montoro (2013) i la reforma laboral (2012), segueixen plenament vigents, cosa que provoca que les polítiques progressistes topin amb barreres males de saltar. Fruit d’aquesta batalla, l’Ajuntament de Palma pren mesures contundents com la prohibició de lloguer turístic a tots els plurifamiliars, la restricció de noves obertures d’hotels urbans o la posada en marxa de la revisió del nou pla urbanístic de la ciutat. S’intenta donar la imatge d’una nova política però sense renunciar al turisme massiu: del “Passion for Palma” dels conservadors es passa al “Benvingut Turisme Sostenible” (2016) impulsada des del nou govern progressista de la CAIB.
La sortida de la crisi es fa amb un augment de la intensitat turística sobre la costa de la badia de Palma i bona part del seu centre històric. El tsunami immobiliari, amb el seu corol·lari de desnonaments hipotecaris i de llogaters, s’expandeix des del centre històric i Santa Catalina, cap a parts de l’eixample com Pere Garau. L’Ajuntament té serioses dificultats per a contenir el problema i bona part d’elles són causades pels impactes en l’organització municipal de l’elevat nombre de casos de corrupció de la policia local i altres funcionaris vinculats, sobretot, al cas Cursach. La pressió demogràfica torna a reviscolar, ja que torna a pujar l’afluència turística i la necessària immigració per poder donar serveis al creixement del turisme en les seves diferents i noves modalitats.
L’increment de la intensitat turística genera una renovada crítica que reclama un nou model econòmic, ja que es constata clarament que més turisme no genera forçosament més benestar. Els brots de turismofòbia s’expliquen en part des d’aquesta nova perspectiva crítica. La manca de progrés social i laboral fan que la suposada sortida de la crisi no arribi a gran part de la població. Palma es troba saturada, ferida per la corrupció i amb dificultats socials en molts barris, és l’altra cara de la moneda del creixement econòmic/acumulació de rendes que es duu a terme de la mà de la doctrina neoliberal.
Palma lluita per no morir d’èxit des de molts fronts públics i privats, també a través de diferents plataformes socials, que es coordinen amb altres moviments d’altres ciutats europees, amb l’esperança de canviar el rumb que ens marca la globalització neoliberal.
Revisat per

Catedràtic de Geografia de la UIB. Entre 1999 i 2003 ocupà el càrrec de Director General de Litoral del Govern de les Illes Balears. Com a professor i investigador de la UIB ha participat en diferents equips entorn de la planificació urbana, regional i història del poblament. El 1997 rebé el Premi d’urbanisme Gabriel Alomar i Esteve del Consell de Mallorca pel treball titulat “El Sistema Territorial i Urbà de Calvià” i, el 2002, el 1r Premi Lluís Solé i Sabarís de Geografia atorgat per l’Institut d’Estudis Catalans per l’assaig “La construcció territorial de Mallorca”, publicat el 2002 per l’Editorial Moll. Recentment (2018) ha publicat, amb Sònia Vives i Jesús M. González, “Geografies de la despossessió d’habitatge a través de la crisi. Els desnonaments Marca Palma”.
Nota: L’autor del text és el col·lectiu “Palma XXI”. La persona que fa la revisió no té perquè coincidir totalment amb les idees que expressa l’autor.
Fonts consultades:
Referències bibliogràfiques generals per aquesta quarta part.
1.-OBRES DE CONSULTA GENERAL
Bibiloni G. Els carrers de Palma. Toponímia i patrimoni de la ciutat. Ed. Coc 33. 2012.
Company, Arnau i Del Hoyo, Xavier. Palma 1936-83. L’evolució de la ciutat a través de la imatge. Institut d’Estudis Baleàrics.
Dolç, Miquel. Palma a la Gran Enciclopèdia de Mallorca. Promallorca Edicions.S.L. 1995.
Mas Quetglas, Joan. Història de la Ciutat de Palma. Editorial Moll. 1998.
Marimon A. I Serra Sebastià. Diccionari dels partits polítics de les Illes Balears. (1900-2008). Lleonard Muntaner Editor. Palma 2012.
Moradiellos, Enrique. Franco. Anatomia de un dictador. Ed. Turner Noema.
Barceló i Pons, Bartomeu. Historia del turisme a Mallorca. Treballs de la Societat Catalana de Geograf1a – Núm. 50 – Vol. XV
100 años de la Última Hora.
2.-URBANISME I ARQUITECTURA
AA.VV. (1994): Els barris de Palma. Ajuntament de Palma, Palma.
Cabellos, Manuel. La Platja de Palma. Evolució històrica i planejament urbà. Ajuntament de Palma. Ed. Documenta Balear.
Fernández Legido, Roberto. Possessions de Palma: història i arquitectura del terme de la ciutat. Palma de Mallorca: J.J de Olañeta, DL 2007
Franquesa, J. (2010): Sa Calatrava mon amour. Etnografia d’un barri atrapat en la geografia del capital, Palma: Edicions Documenta Balear.
González, J.M. (2002): “La pérdida de memoria y la degradación urbana. Morfología y patrimonio de un antiguo barrio industrial: la Soledat (Palma de Mallorca)”. En Turismo y Transformaciones Urbanas en el siglo XXI. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Almería, Almería, págs. 539-552.
González, J.M. (2002): “De la renovación urbana a las políticas de rehabilitación. El caso del casco histórico de Palma. II: 1943-2000” (2002). Blázquez, M.; Cors, M.; González, J.M. y Seguí, M. (Coord) (2002): Geografía y Territorio. El papel del geógrafo en la escala local. Universitat de les Illes Balears, Palma, págs. 155-164.
González, J. M. (2006): Geografía urbana de Palma: la actividad turística en la forma y el desarrollo de la ciudad. In Artigues et al. Introducción a la Geografía Urbana de las Illes Balears. Palma: Grup d’Investigació sobre Sostenibilitat i Territori,. Disponible a https://d769d7ac-f248-4c76-b76b-0bf48986d7e8.filesusr.com/ugd/91d437_7bef3bb905e148dfb6e3fb09a2f072b2.pdf
González, J. M. (2017) Les ciutats de les Balears. Processos d’urbanització i urbanisme. Palma: Lleonard Muntaner Editor, Col·lecció Llibres de la Nostra Terra 106, 127 pàgines.
Horrach, B. Aprendiendo de la balearización: Mallorca, un laboratorio internacional del turismo de masas y de conformación de los destinos maduros litorales. Tesi doctoral dirigida per Joaquín Sabaté. Barcelona: Universitat Politècnica de Catalunya, 2015. Disponible a http://www.tdx.cat/handle/10803/384617 [consulta: 22/01/2018].
Lucena, M. (coord.) (1997): Palma. Guía de arquitectura. Col.legi Oficial d´Arquitectes de Balears, Palma de Mallorca.
Llompart Roca, Miquel., Can Weyler. Quaderns d’Arca nº6.
Mestre, M. Ciutat i territori a Mallorca. Una aproximació a la relació entre Palma i el sistema urbà mallorquí. Tesi Doctoral dirigida per Oriol Nel·lo. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona, 2016. Disponible a http://www.tesisenred.net/handle/10803/400083 [consulta: 22/01/2018].
Nicolau Bover, Pere. Hotel de Mar: Mallorca, 1962-1964, José Antonio Coderch Sentmenat. Colegio de Arquitectos de Almería. Almería, 2012.
Ruiz, C. L’urbanisme de la Ciutat de Palma. Palma: Editorial El Far, 2000.
Seguí, M. (2000): Urbanismo i Arquitectura a les Balears. Segle XX. Quaderns d´Historia Contemporània de les Balears, Edicions Documenta Balear, Palma de Mallorca.
Simón Aznar , Pilar. Les murades de Palma avui. En el llibre sobre el primer centenari de l’enderrocament de les Murades de Palma, 1902-2002. Ajuntament de Palma. 2004.
Soler Gayà, Rafael. Curiosidades del Puerto de Palma de Mallorca. Autoritat Portuària de Baleares. 1998.
Terrasa, Xavier.El patrimonio desaparecido de Palma. Madrid: Temporae, 2012.
Terrasa, Xavier. Ayer y hoy de su patrimonio. Flashback Ediciones. Madrid, 2012.
Villalonga, J. i Fernandez, R. El terme de Palma. Evolució de la propietat i l’espai. Volum I i II
Vives, S. (2013) L’espai urbà del capitalisme. La construcción del projecte neoliberal de Palma. Tesi doctoral dirigida per Onofre Rullan. Palma: Universitat de les Illes Balears,. Disponible a http://dspace.uib.es/xmlui/handle/11201/2869 [consulta: 24/01/2018].
Vives-Miró, S., Rullan, O. i González, J. M. (2018): Geografies de la despossessió d’habitatge a través de la crisi. Els desnonaments de marca Palma/ Geografías de la desposesión de vivienda a través de la crisis. Los desahucios Marca Palma/ Understanding geographies of home dispossession through the crisis. Evictions Palma Style. Barcelona: Icaria Editorial, 2018. 347.
Yrigoy, I. La urbanización turística como “solución espacial”. Agentes, planeamiento y propiedad en la playa de Palma y Magaluf (Mallorca). Tesi doctoral dirigida per Onofre Rullan. Palma: Universitat de les Illes Balears, 2015. Disponible a http://www.tesisenred.net/handle/10803/364777 [consulta: 23/01/2018].
Yrigoy, Ismael. La urbanització turística com a materialització espacial de l’acumulació de capital hoteler: els casos de Platja de Palma (Mallorca) i Saïdia (Marroc). Treballs de la Societat catalana de Geografia. nº 75: juny 2013.
3.-HISTÒRIA I VIDA QUOTIDIANA
Ultima Hora. 100 años de la Última Hora. Pag 460.
Los años del NO-DO. 1939-1940. Rtve.
Bestard, Bartomeu. Cròniques de Palma. Ajuntament de Palma. Servei de Cultura, 2011.
Bosch i altres. Festa i cerimònia a Palma. Ajuntament de Palma. Serveis d’Arxius i Biblioteques, Palma, 2003
Herranz, A. i Muntaner, A. Santa Catalina, Imatges d’ahir. Miquel Font Editor. 2005.
Fills il·lustres de Palma. Ajuntament de Palma: Diari de Balears: PromoMallorca, Palma, 2008.
Mas Quetglas, Joan., Palma amb bicicleta. 7 rutes pel centre històric, la badia i les rodalies. Mallorca: Documenta Balear, 2004.Palma Ciclista: semanario de sport [revista]. 1898-1902. Palma: Tipogràfica B. Rotger.
Pau Cateura i altres., La Ciutat de Mallorca, 750 anys de govern municipal. Cicle de conferències. Ajuntament de Servei d’Arxius i Biblioteques, Palma, 2000.
Rossello Bordoy. Els Hostalets d’en Canyelles, un vell barri de Ciutat. Quaderns d’Arca nº7.
Salas Fuster, Antoni. Palma ahir, Palma avui. Mallorca: Moll, 2008.
Valero, Gaspar. Itineraris pel centre històric de Palma. Ajuntament de Palma, Palma, 1992.
Valero, Gaspar. Palma fora porta: itineraris pel terme del municipi de Palma. Ajuntament de Palma, Palma, 2007.
4.-LITERATURA I ART
Aguiló, Josep Maria., Crónicas tristes de la ciudad de Palma. Mallorca: Roig i Montserrat, 2004.
Aldeguer, Daniel., El arte del vidrio en Mallorca y los Gordiola. Ed. Vidrieras Gordiola, 2001.
Bayona Jordi. Besame, ódiame…!Haz algo!. Editat per ifellbook. 2019
Brotons, Mª Magdalena., Escultures de Palma. Ed. El Far de les Crestes. 2000
Ferrà i Martorell, Miquel., Palma vista pels escriptors. Palma de Mallorca: Miquel Font, 2007.
Garrido, Carlos., Palma íntima. Ajuntamet de Palma. Edit. J.J. de Olañeta.
Janer Manila, Gabriel coord.., Els escriptors balears i la seva producció en català. Govern Balear. 1986
Llop, José Carlos. En la Ciudad submergida. RBA, 2010.
Llop, José Carlos. Reyes de Alejandria. Ed. Alfaguara. 2016
Massot Josep. Joan Miró. El nen que parlava amb els arbres. Edit. Galàxia Gutenbeg. Barcelona 2018.
Peñarrubia Marquès, Isabel., Pilar Montaner i Maturana. Ajuntament de Palma 2006.
Picornell Climent. Palma, Crònica Sentimental. Ifelbook. Palma 2015
Pomar Jaume. La raó i el meu dret. Biografia de Llorenç Villalonga. Editorial Moll 1995.
Sans, Georgina. Ferran Cano. L’art com a resposta a la vida. Editor Lleonard Muntaner. 2014.
Valero, Gaspar., Palma, ciutat de poesia. Ajuntament de Palma, Palma, 1999.
Valero, Gaspar., Passejada per les llegendes de Palma: itineraris pels mites, les llegendes, les curiositats, les anècdotes i els detalls de la Ciutat de Mallorca. Mallorca: Moll, 2005.
Vallés, Matias. Organitzador i director de continguts. Essentials Mallorca 20th. Century. Editora Balear. 200
Verdaguer, Mario., La ciudad desvanecida. Palma de Mallorca: Guillermo Canals, 2013.
Verdaguer, Mario., La isla de oro. Palma de Mallorca: Cort, 1985.
POLITICA, ECONOMIA I SOCIETAT
Adan Gonzalo i Payeres M. El complejo comportamiento del voto en Baleares. Volumen I i II. Lleonard Munaner editor. 2013.
Amer, Joan. Turisme i Política. L’Empresari Hoteler 1983-2003.
Cambra de Comerç. Informe anual de la cambra de comerç de Mallorca.
Canyelles B. i F. Vidal. L’oposició franquista a les Illes. Palma 1977. Editorial Moll.
Canyelles Tomeu. Grano a Grano. Historia de la Salinera Española. 1871-2015. Editat per Lleonard Muntaner, 2015.
Editora Balear. Andres Ferret. La Huella del Maestro. 1997
Fageda , J. Mis veinte años de vida municipal . En la web www.joanfageda.com.
Garcias Gina. Ramón Aguiló. Memòria sentimental del canvi. Lleonard Muntaner, Editor. 1995.
Ginard David. Treballadors, sindicalistes i candestins. Volum I, II i III. Edicions Documenta 2018.
Manera Carles i Valle Elisabeth. Industria y Servicios en Baleares, 1950-2015. UIB.
Marimon Antoni i Serra Sebastià. .Simposium. La transició a les Illes Balears. Edita , Institut d’Estudis Balearics.
Payeras Miquel. Les utopies esvaïdes. Crònica política de la transició democràtica a les illes Balears. 1974-1978. Edicions Cort. 1992.
Sasha D. Pack. La invasión pacífica. Los turistas y la españa de Franco. Turner. 2006
Serra, Antoni., Gabriel Alomar Rituals i obrers i avalots estudiantils a Mallorca. 1890-1980. Ajuntament de Palma. 1984.
Tarabini Antoni. L’Oposició socialista a la Transició. Dins el llibre, La transició democràtica als Països Catalans: Història i memòria. 2005. Google Books.
Vives Reus Antoni. Història del Foment de Turisme de Mallorca. (1905-2005). Editat pel Foment del Trisme de Mallorca. 2005
Pasado y presente del Gran Hotel. Fundación “La Caixa”. Illes Balears. 1993
Referències en pàgines web
Ciudades para el siglo XXI – Palma de Mallorca, ciudad en azul https://www.rtve.es/alacarta/videos/ciudades-para-el-siglo-xxi/ciudades-para-siglo-xxi-palma-mallorca-ciudad-azul/5455999/



