La llegada de la República a Ciutat
La caída de Primo de Rivera fue también otro episodio trágico de la historia de España, puesto que el dictador acabó forzado a exiliarse en París, donde murió al cabo de seis semanas, dicen que de diabetes y tristeza. Después se abrió un periodo de transición de 1930 a abril de 1931, bajo la dictadura de otro general africanista, Damaso Berenger. A pesar de que había sido condenado por negligencia en el desastre de Annual, ahora era Jefe de la casa real.
En este breve periodo, se forjó el “pacto de San Sebastián” entre las fuerzas políticas antimonárquicas y progresistas, para enterrar la monarquía y establecer la Segunda República. Una solución a la crisis política del momento, pero que también se tiene que entender como una salida democrática a la crisis del estado liberal y paternalista que durante 57 años había sido liderado por el bipartidismo y la monarquía. Solución también al bipartidismo tan criticado, pero también puerta abierta a la complejidad política y al caos de la multiplicidad de actores políticos que buscan su rédito y su espacio de poder.
En un ambiente nacional eufórico, Palma fue la segunda ciudad del estado español, después de Barcelona, donde se proclamó la República, aunque en las elecciones de abril de 1931 ganaron los monárquicos, (ver Fig 1). Esto mismo pasó en otras capitales de provincia, como Lugo, Girona, Ávila, Burgos, Pamplona, Soria y Vitoria.
Fig 1.- Tabla de los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril en Palma. Elaboración propia, a partir de los datos publicados en el diario Ultima Hora unos días después de las elecciones.
El 14 de abril se proclamó la República porque en las ciudades grandes el voto republicano fue claramente superior al monárquico. El rey reconocía la derrota con estas palabras: “Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo (Hemeroteca diario ABC, Madrid, 17 de abril de 1931). La proclamación de la República en Palma se hizo desde el balcón del Ayuntamiento, con discursos de diferentes políticos, entre ellos los de Alexandre Jaume, Francesc Villalonga e Ignasi Ferretjans. Jaume hizo la primera proclama del nuevo Ayuntamiento, para explicar que ocupaba el cargo de Alcalde accidental por enfermedad de Llorenç Bisbal.
Podemos decir que en general fue una jornada pacífica, puesto que la derecha aceptaba el destino que le tocaba jugar. Pero desde un buen principio el tiempo político se aceleró y Palma entró en un intenso dinamismo que ya no se pararía hasta muy entrada la guerra civil. La preocupación máxima de Alexandre Jaume, compartida por los otros dirigentes republicanos y muy clara en la proclamá que publicó, fue mantener la orden y garantizar el respecto a personas y bienes, para dar una imagen de madurez política del nuevo régimen.
El republicanismo de Palma se fue haciendo fuerte cuando vio la proclamación de la República en el resto del Estado Español. Cuando en el mes de mayo se repitieron las elecciones por denuncias de irregularidades, ganaron las fuerzas pro republicanas en 8 de los 9 distritos electorales de Palma. Estas serían las primeras y últimas elecciones que ganaría el republicanismo municipal de izquierdas.
La reacción de la Iglesia fue la de aceptar la realidad de la crisis monárquica, aunque sabía perfectamente que iba en su contra. Desde los tiempos de la semana trágica de Barcelona, la reacción contra el republicanismo, laicismo y socialismo fue creciente en diferentes ámbitos de la Iglesia. Según Josep Massot, exceptuando las actitudes minoritarias que celebraban con alegría la República, “…el pueblo mallorquín era conocido desde siempre por su apatía ante la política y por su tónica conservadora, que se traducía en un predominio indiscutido de los partidos de derechas. El clero, como es lógico, participaba con pocas excepciones de estas características, empezando por su arzobispo-obispo Josep Miralles…“.
Durante la primera parte de la República, del 31 al 33, la época gestionada por las izquierdas, los alcaldes de la Palma republicana, personas excelentes y entregadas al trabajo, cambiaron a menudo, siguiendo la norma de qué eran denominados por el Gobernador. Por lo tanto los cambios de alcaldes se hacían según las circunstancias de la persona y la dinámica política que se imponía en España. La Segunda República no tuvo tiempo de cambiar esta norma.
Llorenç Bisbal, líder socialista histórico, fue el primer alcalde de la República desde el mes de abril hasta el de octubre del 31, sólo 6 meses, acompañado por los socialistas Crespi y Ferretjans. Las crisis obreras portuarias y su estado de salud, que finalmente lo llevó a la tumba en 1935, lo hicieron abandonar el cargo a favor del veterano republicano Francesc Villalonga. Este ocupó el cargo desde octubre de 1931 hasta mayo de 1932, también sólo 6 meses, puesto que también tenía problemas de salud y murió al cabo de poco tiempo de dejar la alcaldía. Durante su mandato se aceleraron las obras del plan de infraestructuras educativas, diseñado por Capó y Guillem Forteza años antes. Después de Villalonga le seguiría el republicano Bernat Jofre, desde junio de 1932 a enero de 1933. Bernat Jofre tuvo una vida más larga y una carrera política y civil muy interesante, llegando a ser después de su exilio, la persona de confianza de David Rockefeller en Venezuela y más tarde, traductor de la ONU. A Jofre le seguiría Josep Tomàs Rentería, también republicano y médico, hasta diciembre del 33, momento en el que fue denominado alcalde Emili Darder. Tomàs huyó del golpe de estado hacia Marruecos y después pasó a México, donde murió a los 49 años.
Por otro lado, la república tuvo que afrontar, ya desde sus inicios, el debate de la plurinacionalidad de España, forzada en cierto modo por la declaración de la República Catalana que hizo Francesc Macià el mismo 14 de abril. Inmediatamente, se consensuó entre el nuevo gobierno del estado y los republicanos catalanes, un pacto de “no agresión” que condujo a la elaboración, discusión y aprobación por parte de las cortes españolas del Estatuto de Autonomía de Cataluña. El 9 de septiembre de 1932 Cataluña recuperaba la Generalitat y Francesc Macià era su Presidente.
El ejemplo de Cataluña estimuló a los regionalistas mallorquines que enseguida constituyeron una comisión redactora del Estatuto de las Islas Baleares. Una de las entidades que lideraban el proyecto y que primero hablaron de un Estatuto por todas las Islas fue la Cámara de Comercio, que enseguida decidió sumar esfuerzos con la otra iniciativa surgida de la Asociación por la Cultura de Mallorca, que en aquellos momentos presidía Emili Darder. Desde las dos entidades se impulsó un texto que se quería aprobar el mismo verano del 32 en unas jornadas que se celebrarían en el Teatro Principal.
El debate se dirigió por unos caminos diferentes del de Cataluña. A pesar de que había un número muy importado de entidades congregadas, no había ninguna representación de Menorca. Esto se justificaba con la idea de que todavía no se habían constituido las cortes republicanas, pero en realidad era que la sociedad menorquina, temiendo el centralismo de Mallorca, no estaba cohesionada para ir hacia una unión político-administrativa con las otras Islas. Finalmente, no participó aquel verano, ni en diciembre del 31 cuando se volvió a hacer un intento después de que se aprobara el Estatuto Catalán.
Esto abrió un agujero político difícil de gestionar. Los mallorquines tenían tres opciones: a) no hacer un estatuto para Baleares y seguir con el centralismo de Madrid; b) buscar una fórmula de adhesión a la autonomía de Cataluña, que era lo que defendía Gabriel Alomar, contra todos, especialmente de Lluís Alemany y Francesc Villalonga, o, c) intentar un Estatuto para Mallorca. La historia se decantó por la primera. A pesar de este revés, la catalanización de las instituciones públicas iba adelante y el ministro de la Gobernación obliga a todos los funcionarios de Mallorca a conocer perfectamente el catalán. Al fin, la lucha de muchos años del republicano Lluís Martí vio sus frutos.
Alexandre Jaume desde su escaño de diputado en Madrid, ganado a las elecciones de 1931, seguía los debates a las cortes sobre el Estatuto Catalán y se decantaba por las ideas de Ortega al respeto. En su libro “Impresiones de un constituyente” que redactó en forma de artículos que publicaba en el Obrero Balear para dar a conocer directamente lo que pasaba en las cortes españolas, decía: ” será seguramente aprobado por las Cortes el Estatuto de Cataluña y quedará zanjada, de momento, la cuestión catalana que desde hace tantos años, viene gravitando sobre la política española. Abrigamos la esperanza de que esa fórmula de convivencia acentúe las relaciones fraternas entre Cataluña y las demás regiones y hará desaparecer para siempre los recelos y las suspicacias que hasta hoy han existido entre los habitantes de una y otra parte del Ebro. El problema no queda, como hemos dicho, resuelto definitivamente. El ideal nacionalista seguirá vibrando a menos que Castilla sepa, a través del tiempo, asimilarse a Cataluña, como ha sabido asimilarse a Asturias y a León. Pero Cataluña y Castilla podrán conllevarse, según frase de Ortega, sin peligro de la unidad nacional“.
Más adelante, en el libro mencionado, habla de la autonomía de Baleares y define su postura, en cierto modo parecida a la de Gabriel Alomar. Para él, si no existe una posibilidad de integrarnos en el Estatuto de Cataluña, que es lo que él desearía, y no se puede aprobar un Estatuto para todas las Islas, puesto que Menorca no quiere participar en el Estatuto que Mallorca le propone, se tiene que buscar otra solución.
Jaume defendió una autonomía “por grados”, y prolongada en el tiempo. Primero se tenía que hacer la descentralización administrativa, para conseguir después una autonomía del mismo nivel que la de Cataluña, cuando la situación y la conciencia del pueblo lo permitieran. Finalmente y como ideal, integración en Cataluña. Después de un análisis interesante sobre el caciquismo, propone la adopción de la fórmula canaria de Cabildo, propuesta en cierto modo por Menorca ya en 1912, fórmula que supone un paso hacia la descentralización para ir después más adelante y llegar a un Estatuto como el de Cataluña. Desgraciadamente, como veremos más adelante, la solución del Estatuto Catalán sirvió por muy poco tiempo, puesto que Lluís Companys declararía en 1934 el Estado Catalán de la República Federal Española… y sería encarcelado.
A pesar del chasco que le causaban estas derrotas y la crisis de las izquierdas en la gestión de los primeros años de la República, su trayectoria y compromiso lo conduciría a hacer muchas gestiones para llevar adelante proyectos importantes de ciudad. Quería hacer de Palma, entonces una ciudad mal comunicada, una ciudad más abierta al mundo, mediante la reforma integral de las comunicaciones marítimas, las aéreas, las postales y las telefónicas. La más conocida fue sin duda la lucha por la cesión definitiva del Castillo de Bellver al Ayuntamiento de Palma. Un espacio emblemático de Ciutat que consiguió para Palma con el apoyo de su amigo Indalecio Prieto. ¿Quién podía pensar en aquellos momentos de alegría que Alexandre Jaume acabaría encerrado en el Castillo de Bellver con su alcalde y amigo, Emili Darder, y que poco después morirían juntos, con Antoni Mateu y Antoni M. Ques, fusilados a la pared del cementerio de Palma?
L’arribada de la República a Ciutat
La caiguda de Primo de Rivera va ser també un altre episodi tràgic de la història d’Espanya, ja que el dictador va acabar forçat a exiliar-se a París, on va morir al cap de sis setmanes, diuen que de la diabetis i la tristesa. Després s’obrí un període de transició de 1930 a l’abril de 1931, sota la dictadura d’un altre general africanista, Damaso Berenger. Malgrat havia estat condemnat per negligència en el desastre d’Annual, ara era Cap de la casa reial.
En aquest breu període, es va forjar el “pacte de San Sebastián” entre les forces polítiques antimonàrquiques i progressistes, per enterrar la monarquia i establir la Segona República. Una solució a la crisi política del moment, però que també s’ha d’entendre com una sortida democràtica a la crisi de l’estat liberal i paternalista que durant 57 anys havia estat liderat pel bipartidisme i la monarquia. Solució també al bipartidisme tan criticat, però també porta oberta a la complexitat política i al caos de la multiplicitat d’actors polítics que cerquen el seu rèdit i el seu espai de poder.
En un ambient nacional eufòric, Palma va ser la segona ciutat de l’estat espanyol, després de Barcelona, a on es va proclamar la República, encara que a les eleccions d’abril de 1931 varen guanyar els monàrquics, (veure Fig 1). Això mateix els hi va passar a altres capitals de província, com Lugo, Girona, Avila, Burgos, Pamplona, Sòria i Vitòria.
Fig 1.- Taula dels resultats de les eleccions municipals del 12 d’abril a Palma. Elaboració pròpia, a partir de les dades publicades al diari Ultima Hora uns dies després de les eleccions.
El 14 d’abril es va proclamar la república perquè a les ciutats grans el vot republicà va ser clarament superior al monàrquic. El rei reconeixia la derrota amb aquestes paraules: “Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo” (Hemeroteca diari ABC, Madrid, 17 d’abril de 1931). La proclamació de la república a Palma es va fer des del balcó de l’Ajuntament, amb discursos de diferents polítics, entre ells els d’Alexandre Jaume, Francesc Villalonga i Ignasi Ferretjans. Jaume va fer el primer ban del nou Ajuntament, per explicar que ocupava el càrrec de Batle accidental per malaltia de Llorenç Bisbal.
Podem dir que en general va ser una jornada pacífica, ja que la dreta acceptava el destí que li tocava jugar. Però des d’un bon principi el temps polític s’accelerà i Palma va entrar en un intens dinamisme que ja no s’aturaria fins ben entrada la guerra civil. La preocupació màxima d’Alexandre Jaume, compartida pels altres dirigents republicans i molt clara al ban que publicà, fou mantenir l’ordre i garantir el respecte a persones i béns, per tal de donar una imatge de maduresa política del nou règim.
El republicanisme de Palma es va anar fent-se fort quan va veure la proclamació de la República a la resta de l’Estat Espanyol. Quan el mes de maig es repetiren les eleccions per denúncies d’irregularitats, guanyaren les forces prorepublicans en 8 dels 9 districtes electorals de Palma. Aquestes serien les primeres i darreres eleccions que guanyaria el republicanisme municipal d’esquerres.
La reacció de l’Església va ser d’acceptar la realitat de la crisi monàrquica, encara que sabia perfectament que anava en contra seva. Des dels temps de la setmana tràgica de Barcelona, la reacció contra el republicanisme, laïcisme i socialisme va anar creixent en diferents àmbits de l’Església. Segons Josep Massot, exceptuant les actituds minoritàries que celebraven amb alegria la República, “…el poble mallorquí era conegut des de sempre per la seva apatia davant la política i per la seva tònica conservadora, que es traduïa en un predomini indiscutit dels partits de dretes. El clergat, com és lògic, participava amb poques excepcions d’aquestes característiques, començant pel seu arquebisbe-bisbe Josep Miralles…“.
Durant la primera part de la República, del 31 al 33, l’època gestionada per les esquerres, els batles de la Palma republicana, persones excel·lents i entregades a la feina, canviaren sovint, seguint la norma de què eren anomenats pel Governador. Per tant els canvis de batles es feien segons les circumstàncies de la persona i la dinàmica política que s’imposava a Espanya. La segona República no va tenir temps de canviar aquesta norma.
Llorenç Bisbal, líder socialista històric, va ser el primer batle de la República des del mes d’abril fins al d’octubre del 31, només 6 mesos, acompanyat pels socialistes Crespi i Ferretjans. Les crisis obreres portuàries i el seu estat de salut, que finalment el va dur a la tomba el 1935, el feren abandonar el càrrec a favor del veterà republicà Francesc Villalonga. Aquest ocupà el càrrec des de l’Octubre 1931 fins al maig de 1932, també només 6 mesos, ja que també tenia problemes de salut i va morir al cap de poc temps de deixar la batllia. Durant el seu mandat es varen accelerar les obres del pla d’infraestructures educatives, dissenyat per en Capó i en Guillem Forteza anys abans. Després de Villalonga li seguiria el republicà Bernat Jofre, des de juny de 1932 al gener de 1933. Bernat Jofre va tenir una vida més llarga i una carrera política i civil molt interessant, arribant a ser després del seu exili, la persona de confiança de David Rockefeller a Veneçuela i més tard, traductor de l’ONU. A Jofre li seguiria Josep Tomàs Renteria, també republicà i metge, fins al desembre del 33, moment el que va ser anomenat batle Emili Darder. Tomàs va fugir del cop d’Estat cap a Marroc i després va passar a Mèxic, on morí als 49 anys.
Per un altre costat, la república va haver d’afrontar, ja des dels seus inicis, el debat de la plurinacionalitat d’Espanya, forçada en certa manera per la declaració de la República Catalana que va fer Francesc Macià el mateix 14 d’abril. Immediatament, es va consensuar entre el nou govern de l’estat i els republicans catalans, un pacte de “no agressió” que va conduir a l’elaboració, discussió i aprovació per part de les corts espanyoles de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya. El 9 de setembre del 1932 Catalunya recuperava la Generalitat i en Francesc Macià era el seu President.
L’exemple de Catalunya va estimular els regionalistes mallorquins que de seguida varen constituir una comissió redactora de l’Estatut de les Illes Balears. Una de les entitats que lideraven el projecte i que primer varen parlar d’un Estatut per totes les Illes fou la Cambra de Comerç, que de seguida decidir sumar esforços amb l’altra iniciativa sorgida de l’Associació per la Cultura de Mallorca, que en aquells moments presidia Emili Darder. Des de les dues entitats es va impulsar un text que es volia aprovar el mateix estiu del 32 en unes jornades que se celebrarien al Teatre Principal.
El debat va prendre per uns camins diferents del de Catalunya. Malgrat que hi havia un nombre molt importat d’entitats congregades, no hi havia cap representació de Menorca. Això es justificava amb la idea que encara no s’havien constituït les corts republicanes, però en realitat era que la societat menorquina, tement el centralisme de Mallorca, no estava cohesionada per anar cap a una unió politicoadministrativa amb les altres Illes. Finalment, no va participar aquell estiu, ni el desembre del 31 quan es va tornar a fer un intent després que s’aprovés l’Estatut Català.
Això va obrir un forat polític difícil de gestionar. Els mallorquins tenien tres opcions: a) no fer un estatut per Balears i seguir amb el centralisme de Madrid; b) cercar una fórmula d’adhesió a l’autonomia de Catalunya, que era el que defensava en Gabriel Alomar, contra tots, especialment en Lluís Alemany i en Francesc Villalonga, o, c) intentar un Estatut per Mallorca. La història es decantà per la primera. Malgrat aquest revés, la catalanització de les institucions públiques anava endavant i el ministre de la Governació obliga a tots els funcionaris de Mallorca a conèixer perfectament el català. A la fi, la lluita de molts anys del republicà Lluís Martí veié els seus fruits.
Alexandre Jaume des del seu escó de diputat a Madrid, guanyat a les eleccions de 1931, seguia els debats a les corts sobre l’Estatut Català i es decantava per les idees d’Ortega al respecte. En el seu llibre “Impresiones de un constituyente” que va redactar en forma d’articles que publicava a l’Obrero Balear per donar a conèixer directament el que passava a les corts espanyoles, deia: “será seguramente aprobado por las Cortes el Estatuto de Cataluña y quedará zanjada, de momento, la cuestión catalana que desde hace tantos años, viene gravitando sobre la política española. Abrigamos la esperanza de que esa fórmula de convivencia acentúe las relaciones fraternas entre Cataluña y las demás regiones y hará desaparecer para siempre los recelos y las suspicacias que hasta hoy han existido entre los habitantes de una y otra parte del Ebro. El problema no queda, como hemos dicho, resuelto definitivamente. El ideal nacionalista seguirá vibrando a menos que Castilla sepa, a través del tiempo, asimilarse a Cataluña, como ha sabido asimilarse a Asturias y a León. Pero Cataluña y Castilla podrán conllevarse, según frase de Ortega, sin peligro de la unidad nacional“.
Més endavant, en el llibre esmentat, parla de l’autonomia de Balears i defineix la seva postura, en certa manera semblant a la de Gabriel Alomar. Per ell, si no existeix una possibilitat d’integrar-mos a l’Estatut de Catalunya, que és el que ell desitjaria, i no es pot aprovar un Estatut per totes les Illes, ja que Menorca no vol participar en l’Estatut que Mallorca li proposa, s’ha de cercar una altra solució.
Jaume defensà una autonomia “per graus”, i perllongada en el temps. Primer s’havia de fer la descentralització administrativa, per aconseguir després una autonomia del mateix nivell que la de Catalunya, quan la situació i la consciència del poble ho permetessin. Finalment i com ideal, integració a Catalunya. Després d’una anàlisi interessant sobre el caciquisme, proposa l’adopció de la fórmula canària del Cabildo, proposada en certa manera per Menorca ja el 1912, fórmula que suposa un pas cap a la descentralització per anar després més endavant i arribar a un Estatut com el de Catalunya. Malauradament, com veurem més endavant, la solució de l’Estatut Català va servir per molt poc temps, ja que Lluís Companys el 1934 declararia l’Estat Català de la República Federal Espanyola… i seria empresonat.
Malgrat el desencís que li causaven aquestes derrotes i la crisi de les esquerres en la gestió dels primers anys de la República, la seva trajectòria i compromís el conduiria a fer moltes gestions per dur endavant projectes importants de ciutat. Volia fer de Palma, aleshores una ciutat mal comunicada, una ciutat més oberta al món, mitjançant la reforma integral de les comunicacions marítimes, les aèries, les postals i les telefòniques. La més coneguda va ser sens dubte la lluita per la cessió definitiva del Castell de Bellver a l’Ajuntament de Palma. Un espai emblemàtic de Ciutat que aconseguí per Palma amb el suport del seu amic Indalecio Prieto. Qui podia pensar en aquells moments d’alegria que Alexandre Jaume acabaria tancat al Castell de Bellver amb el seu batle i amic, Emili Darder, i que poc després moririen junts, amb Antoni Mateu i Antoni M. Ques, afusellats a la paret del cementeri de Palma?
Revisat per

Revisa el text Alexandre Font Jaume. Llicenciat en Dret i Doctor en Filologia Clàssica per la UB i catedràtic de llatí d’Institut. Està especialitzat en la presència de Roma i del món clàssic a Mallorca, sobre la qual ha publicat diversos llibres, com “Les Illes a les Fonts clàssiques” o “Una vila romana al Pla de Mallorca”.
És nét d’Alexandre Jaume i el millor coneixedor de la seva biografia.
Nota important: l’autor del text és el col·lectiu “Palma XXI”. La persona que fa la revisió no té per què coincidir totalment amb les idees que expressi l’autor.
Fonts consultades:
Referencias bibliográficas
Bagur i Mellinas, J. Menorca endins: el debat estatutari en la segona República espanyola.
Col·lecció Petit Format. Institut Menorquí d’Estudis, 2013
Company A. Emili Darder Cantaves. El darrer batle republicà de Palma. Ajuntament de Palma. 2008.
Del Hoyo X. i Company A. : Introducció de “Palma 1931-36. Evolució de la ciutat a través de la imatge.” Institut d’Estudis Baleàrics. 2005.
Font Alexandre. Alexandre Jaume Rosselló.( 1879-1937). Edita Lleonard Muntaner. 2011.
Jaume Alexandre. Impresiones de un constituyente. Editat per Lleonard Muntaner. Palma 2011.
Llull Anselm. El mallorquinisme polític, 1840-1936. Edicions catalanes de Paris. 1975.
Massot i Muntaner Josep. Església i Societat a la Mallorca del segle XX. Biblioteca de Cultura Catalana. Ed. Curial. 1975.
Peñarubia Isabel. El sufragi femení durant la segona república. XXV Jornades d’Estudis històrics Locals. Institut d’estudis baleàrics. 2006.
Santacreu J.M. La segona república . solució democràtica a la crisi de l’Estat Liberal. XXV Jornades d’Estudis històrics Locals. Institut d’estudis baleàrics. 2006.
Serra Sebastià . De la dictadura de Primo de Rivera a la segona República. XXV Jornades d’Estudis històrics Locals. Institut d’estudis baleàrics. 2006.
Simó Guillem. Notes per a una historia del projecte d’Estatut d’Autonomia de les Illes de 1931. A la revista Randa nº 3. Sobre la República i la guerra civil a Mallorca.
Referencies en páginas web
Sobre la proclamación de la República
https://ultimahora.es/noticias/local/2011/04/14/37720/palma-la-segunda-capital-espanola-en-proclamar-en-1931-la-republica.html
http://www.diariodemallorca.es/palma/2015/02/01/burguesia-proclamacion-ii-republica-palma/995939.html
Declaración del Rey ante la derrota electoral.
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1931/04/17/003.htm
Joel Bagur. Sobre la posición de Menorca en el 31.
https://www.nuvol.com/entrevistes/joel-bagur-la-identitat-balear-ve-construida-des-del-govern-balear-i-els-seus-mitjans/
Sobre Ignasi Ferretjans
http://www.fideus.com/ignasi_ferretjans_sanjuan%20-%20memoria.htm
Sobre Miquel Ferrà
https://ultimahora.es/vips/quien-es-quien/2010/09/25/1462/francesc-llado-miquel-ferra-fue-una-persona-extremadamente-civica.html
https://ca.wikipedia.org/wiki/Miquel_Ferr%C3%A0_i_Juan
Sobre Emili Darder
http://www.fundacioemilidarder.cat/pagina.php?Cod_fam=1&Cod_sub=3
Sobre Bernat Jofre
https://ca.wikipedia.org/wiki/Bernat_Jofre_Roca
Imagen de cabecera: “Comité político de la Conjunción Republicano-Socialista de Palma (abril de 1931)”. En la fotografía vemos de pie, de izquierda a derecha, Jaume Bauzà (socialista), Jaume Rebassa (socialista), Alexandre Jaume (socialista), Ignasi Ferretjans (socialista), J. Portas (republicano) y Vicenç Tejada (republicano); y sentados, Josep Tomàs Renteria (republicano), Francesc Julià (republicano), Gabriel Alomar (socialista), Llorenç Bisbal (socialista) y Antoni Pou (republicano). Arxiu de Casa Vila. Publicada en el libro Palma 1931-36: L’Evolució de la Ciutat a través de la imatge.Referències bibliogràfiques
Bagur i Mellinas, J. Menorca endins: el debat estatutari en la segona República espanyola.
Col·lecció Petit Format. Institut Menorquí d’Estudis, 2013
Company A. Emili Darder Cantaves. El darrer batle republicà de Palma. Ajuntament de Palma. 2008.
Del Hoyo X. i Company A. : Introducció de “Palma 1931-36. Evolució de la ciutat a través de la imatge.” Institut d’Estudis Baleàrics. 2005.
Font Alexandre. Alexandre Jaume Rosselló.( 1879-1937). Edita Lleonard Muntaner. 2011.
Jaume Alexandre. Impresiones de un constituyente. Editat per Lleonard Muntaner. Palma 2011.
Llull Anselm. El mallorquinisme polític, 1840-1936. Edicions catalanes de Paris. 1975.
Massot i Muntaner Josep. Església i Societat a la Mallorca del segle XX. Biblioteca de Cultura Catalana. Ed. Curial. 1975.
Peñarubia Isabel. El sufragi femení durant la segona república. XXV Jornades d’Estudis històrics Locals. Institut d’estudis baleàrics. 2006.
Santacreu J.M. La segona república . solució democràtica a la crisi de l’Estat Liberal. XXV Jornades d’Estudis històrics Locals. Institut d’estudis baleàrics. 2006.
Serra Sebastià . De la dictadura de Primo de Rivera a la segona República. XXV Jornades d’Estudis històrics Locals. Institut d’estudis baleàrics. 2006.
Simó Guillem. Notes per a una historia del projecte d’Estatut d’Autonomia de les Illes de 1931. A la revista Randa nº 3. Sobre la República i la guerra civil a Mallorca.
Referències en pàgines web
Sobre la proclamació de la Repùblica
https://ultimahora.es/noticias/local/2011/04/14/37720/palma-la-segunda-capital-espanola-en-proclamar-en-1931-la-republica.html
http://www.diariodemallorca.es/palma/2015/02/01/burguesia-proclamacion-ii-republica-palma/995939.html
Declaració del Rey davant la derrota electoral.
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1931/04/17/003.htm
Joel Bagur. Sobre la posició de Menorca en el 31.
https://www.nuvol.com/entrevistes/joel-bagur-la-identitat-balear-ve-construida-des-del-govern-balear-i-els-seus-mitjans/
Sobre Ignasi Ferretjans
http://www.fideus.com/ignasi_ferretjans_sanjuan%20-%20memoria.htm
Sobre Miquel Ferrà
https://ultimahora.es/vips/quien-es-quien/2010/09/25/1462/francesc-llado-miquel-ferra-fue-una-persona-extremadamente-civica.html
https://ca.wikipedia.org/wiki/Miquel_Ferr%C3%A0_i_Juan
Sobre Emili Darder
http://www.fundacioemilidarder.cat/pagina.php?Cod_fam=1&Cod_sub=3
Sobre Bernat Jofre
https://ca.wikipedia.org/wiki/Bernat_Jofre_Roca
Imatge de capçalera: “Comité polític de la Conjunció Republicano-Socialista de Palma (abril de 1931)”. A la fotografia veiem drets, d’esquerra a dreta, Jaume Bauzà (socialista), Jaume Rebassa (socialista), Alexandre Jaume (socialista), Ignasi Ferretjans (socialista), J. Portas (republicà) i Vicenç Tejada (republicà); i asseguts, Josep Tomàs Renteria (republicà), Francesc Julià (republicà), Gabriel Alomar (socialista), Llorenç Bisbal (socialista) i Antoni Pou (republicà). Arxiu de Casa Vila. Publicada al llibre Palma 1931-36: L’Evolució de la Ciutat a través de la imatge.
